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La trágica inundación del 2 de abril en La Plata salió a escena en el jury al juez Luis Arias

Declaró el fiscal que investigó la trama política de la tragedia y su equipo de colaboradores. “Yo me sentía auditado por el doctor Arias”, recordó ante el jurado.
Por Martín Soler Redactor Judiciales

La trágica inundación de La Plata volvió a escena en el ámbito judicial, durante el juicio político al juez en lo Contencioso Administrativo, Luis Arias, quien enfrenta 21 acusaciones por presunto mal desempeño en sus funciones.

En la segunda audiencia del jury, declaró el fiscal Jorge Paolini, quien estuvo al frente de la investigación penal derivada de las denuncias a policías, fiscales y políticos por la inundación ocurrida entre el 2 y 3 de abril de 2013 en La Plata.

Luego de la tragedia La Plata se transformó en una usina de rumores en relación a la cifra real de muertos por la inundación. En ese marco, existió un conflicto de competencia entre los fueros Penales y Contencioso Administrativo, sobre quién debe investigar qué cosa. El planteo llegó hasta la Suprema Corte bonaerense que estableció: la cifra de víctimas fatales es competencia del fuero en lo Contencioso Administrativo y las responsabilidades políticas es materia del área Penal.

Luego de ese ordenamiento emanado de la cúspide judicial, los expedientes comenzaron su camino. Inevitablemente debieron cruzarse datos, pruebas e informaciones, tanto Paolini (el testigo) como Arias (el acusado).

En líneas generales, Paolini se refirió en términos elogiosos hacia la labor de Arias, pero cuando se expresó sobre cómo fue la convivencia entre ambos en el marco de las causas por la inundación, fue otro el semblante. “Me sentía completamente auditado por el doctor Arias”, disparó Paolini.

“Lo que me pasó con el doctor (Arias), a mí no me sucedió nunca con ningún otro par de ningún fuero”, se quejó en modo de catársis. “Mediáticamente se erosionaba a la figuraba de la justicia Penal, en particular, sobre mi persona; parecía que ‘Paolini no quería investigar’, cuando, en rigor a la verdad, si aparecía una víctima y no lo investigaba, el único responsable iba a ser yo”, expresó con firmeza.

“No tenía ni tengo ningún tipo de animadversión [hacia el juez Arias] pero el modo en que se dirigía a mí, no contribuía con el avance de la causa”, destacó Paolini, en relación a los plazos que imponía Arias en sus solicitudes de informes. “A la enorme cantidad de trabajo que teníamos en la fiscalía, se sumaban los pedidos de Arias que en 24 horas quería la respuesta, bajo amenazas de astreintes (multas salariales), denuncia por desobediencia y hasta de allanamiento de la fiscalía”, agregó el fiscal.

Una de las tramas más oscuras de la tragedia fue la posibilidad del ocultamiento de cuerpos de menores de edad. “Yo estaba tan preocupado como él en que no haya ningún menor fallecido, salíamos corriendo atrás de lo que declaraba en los medios de comunicación, la magnitud de la inundación fue tan grande que existía la posibilidad de fallecidos no declarados”, expuso Paolini antes de beber un sorbo de agua, respirar profundo y seguir adelante con su relato.

En rigor, el magistrado fue a ratificar todo lo que ya había escrito en el expediente, entre lo que figura una frase lapidaria: “Arias quiere convertirse en juez de jueces”. Además recordó que fueron muchas las denuncias penales que se recibían a diario a raíz de la inundación. Contó brevemente cuál fue la estrategia de trabajo que se dieron y recordó la presencia de Soledad Escobar en algunas diligencias judiciales (allanamiento a la morgue policial). La mujer se presentaba como “colaboradora de la comisión investigadora de la Legislatura”, como “amicus curiae” de la causa que llevaba el juez Arias, como instructora de la Policía Judicial de la Procuración bonaerense y como colaboradora de la entonces ministra nacional de Seguridad, Nilda Garré.

El jefe de los fiscales bonaerenses, Julio Marcelo Conte Grand, en su rol de acusador, hizo foco en la presencia de la mujer como activa investigadora extra judicial. Sus preguntas estuvieron dirigidas a intentar determinar qué función cumplía Escobar y en calidad de qué. La respuesta no tardó en llegar.

La delgada figura de Soledad Escobar ingresó a la sala de audiencias y se acomodó en el sillón de testigos, donde aseveró que todas sus actuaciones dentro de la causa fueron en el marco de lo que permite la figura del "amicus curiae" (amigos del tribunal), y negó haber intervenido en diligencias judiciales que son propias de funcionarios judiciales. La figura del "amicus curiae" se utiliza para referirse a presentaciones realizadas por terceros ajenos a un litigio, que ofrecen voluntariamente su opinión para colaborar en la resolución de la materia objeto del proceso (causa).

El debate continuará la próxima semana en el edificio anexo del Senado bonaerense, con acceso limitado a la capacidad de la sala de audiencias. Antes del inicio del jury, la defensa de Arias presentó dos notas dirigidas a los jueces de la Suprema Corte (Hilda Kogan y Eduardo Julio Pettigiani) solicitando el cambio a un ámbito más amplia para que se garantice la presencia del público y los trabajadores de prensa para garantizar la amplia cobertura del proceso, pero ambos escritos no fueron tenidos en cuenta.

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