El crimen de Sabrina Antonioli Ango, la joven asesinada a mazazos en su vivienda de 116 entre 32 y 33, está técnicamente esclarecido. El acusado se llamó a silencio y la declaración de Juan Ignacio Plotycia, esposo de la víctima, aportó datos concretos que sirven para tratar de establecer el móvil del ataque mortal.
Por el caso ocurrido este jueves 23 de agosto está procesado el albañil y pintor Oscar Marcelo Dobal. La evidencia que hay en su contra es abrumadora. Las imágenes de las cámaras de seguridad que lo registraron escapando del lugar y descartando guantes con sangre de la joven muerta, su adn en la escena del crimen y la declaración de Plotycia, entre otras pruebas, lo incriminan directamente.
Pese a este cuadro, el fiscal Marcelo Martini necesita más información para establecer la mecánica del ataque (materialidad ilícita) y, por qué no, intentar determinar el móvil, aunque este requisito no es determinante bajo el prisma de un futuro juicio oral.
Lo concreto es que la joven y el acusado concertaron un encuentro en la casa. Él iba a terminar un trabajo y devolver una escalera, que fue encontrada en la escena del crimen. Luego ocurrió algo que solo ellos conocen y desencadenó el brutal ataque. Mientras el acusado intentaba borrar evidencias para intentar consagrar la impunidad, llegó Plotycia y también lo atacó. Allí el plan se salió de eje y el acusado decidió escapar, pero fue captado por cámaras de vigilancia privada y detenido en 32 entre 7 y 8.

Se cree que el albañil fue descubierto mientras intentaba robar dólares de la pareja. En caso de confirmarse esta hipótesis, el caso quedará encuadrado como homicidio criminis causa (matar para lograr la impunidad) y tentativa de homicidio criminis causa, por el ataque a Plotycia. El delito se paga con perpetua. Una vez que Martini logre encontrar la poca información que le falta, hará el pedido de prisión preventiva y requerimiento de juicio oral.
Cabe recordar que la víctima fue hallada semidesnuda con una importante herida sangrante en la cabeza. La joven ya se encontraba muerta cuando los agentes llegaron al lugar respondiendo a la denuncia de su propio esposo.