Un 22 de agosto pero de 1971 se producía un hecho trascendental en la historia del Pincha y del fútbol argentino. Ese día debutó como director técnico Carlos Salvador Bilardo y, casi como un designio divino, el club donde lo hizo fue Estudiantes de La Plata. Por aquel entonces el León era dirigido por Miguel Ignomiriello quien, tras la eliminación en la Copa Libertadores frente a Nacional y los malos resultados obtenidos en el Torneo Metropolitano, terminó dejando su cargo, dándole lugar al Narigón.
Por ese entonces Bilardo hacía casi un año que había dejado la actividad como jugador profesional y aún no tenía el título habilitante como DT. Sin embargo la dirigencia albirroja quiso apostar a un hombre de la casa, que conocía como pocos al club y que desde que se desempeñaba dentro de la cancha, ya se le notaba que su futuro era ser entrenador.
Su primer partido en el banco pincharrata fue por la fecha 29 del Metropolitano. Estudiantes visitó a Independiente y resultado fue 0 a 0. Aquel domingo la formación con la que debutó el Narigón fue: Pezzano; Aguirre Suárez y Medina; Malbernat, Pachamé y Spadaro; Aguilar, Togneri, Etchecopar, Flores y Bedogni. Muchos de los integrantes de aquel plantel habían sido compañeros de Carlos Salvador y eso también era uno de los motivos por el cual lo terminaron eligiendo.
Al asumir el equipo se encontraba penúltimo en el campeonato. Había ganado 7 partidos, perdido 14 y empatado los 5 encuentros restantes. El Pincha estaba muy complicado y cerca de perder la categoría, pero los resultados obtenidos por Bilardo mejoraron la situación. En esa primera experiencia logró un invicto de ocho fechas, interrumpido por la derrota por 3 a 0 ante Boca en la fecha 37. Desde que el Doctor asumió, en el Metropolitano del 71’ el León cosechó cuatro victorias, cinco empates y la caída ante el Xeneize. Con esos resultados el Pincha escaparle al descenso y mantener la categoría.
Su paso por el Sevilla y el enojo con el médico del club
La historia que viene después es más que conocida. Su paso por el Deportivo Cali en Colombia lo hizo ganarse el respeto a nivel continental, algo que trascendió estas fronteras cuando asumió como técnico de la Selección argentina tras la Copa del Mundo de 1982. La consagración en México 86’ y el sub campeonato en Italia 1990, fueron los logros que lo terminaron de convertir en uno de los más grandes técnicos de la historia. Su filosofía y locura característica, lo convirtieron en un personaje único y que marcó un antes y un después, en el fútbol moderno.
El hincha de Estudiantes fue quien más lo supo disfrutar. En su última etapa al mando de un plantel, era todo un espectáculo verlo en banco de suplentes y también dirigir las prácticas con su método y pedagogía tan particular. De una forma u otra siempre estuvo ligado a la vida del Pincha y también de la Selección. Hoy su estado de salud no lo deja tener la exposición que le gustaría, pero sin embargo sigue presente en el inconsciente de todos los futboleros.
El "Gatorade" en la cancha de River
El recibimiento de la gente en su regreso en 2003