La escuela primaria N° 50 de Los Hornos, ubicada en calle 143 entre 70 y 71, permaneció inactiva la semana pasada y arrancó a media máquina este lunes. El motivo: siete pérdidas de gas en estufas del establecimiento y otra pérdida aún más grande en el medidor, lo que motivó a la dirección general de Cultura y Educación (DGCyE) a remover el aparato luego de una auditoría del consejo escolar.
“Vemos desde un principio las falencias de infraestructura que hay en las escuelas del país y puntualmente en el Municipio. En la 50 ya habían reclamado un montón de veces y no hubo respuestas”, contó a 0221.com.ar el docente Germán García, que colabora en la casa barrial Juana Azurduy, a solo una cuadra del establecimiento.
Allí brindan atención médica primaria, apoyo escolar y una copa de leche a niños hornenses, en su gran mayoría alumnos de la escuela. Por eso es que García, como tantos otros vecinos del barrio, terminó interiorizándose en la lucha de los docentes, padres y alumnos por hacer llegar el dinero de las obras al establecimiento.
La semana pasada, en medio de la tragedia por la muerte de una vicedirectora y un portero en una escuela de Moreno, representantes del Consejo Escolar platense visitaron la primaria Gabriela Mistral y chequearon las estufas: detectaron siete pérdidas más otro escape en el medidor central de gas. La cartera bonaerense confirmó la información y mandó a quitar el medidor de la prestataria de gas, dejando al colegio sin calefacción.

Ante esta situación, los docentes llamaron a un paro que fue respaldado por la mayoría de los padres de los niños y jóvenes que asisten a la institución. “Mientras tanto en la escuela hay frío y no hay comida, porque sacaron las viandas y no enviaron nada en reemplazo. Acá también las paredes están electrificadas, el techo se llueve por todos lados y hay humedad”, aclaró García.
Frente a la desidia de las autoridades para resolver estos problemas, tanto docentes como padres se organizaron este lunes al mediodía y cortaron calle 66 a la altura de 143. Lo harán también este martes, en el marco de un “plan de lucha” para solucionar los graves problemas de infraestructura.

Mientras tanto la escuela permanece abierta, aunque solo asiste un puñado de maestros y la mayoría de los padres se niega a llevar a sus hijos por miedo a derrumbes o intoxicaciones. “Hay un riesgo real para los chicos”, alertó García en diálogo con este medio.
A todo esto se le suma un factor clave: la no ejecución de casi 3,1 millones de pesos que la primaria tenía asignados para el año 2017 en el marco del Fondo de Fortalecimiento Educativo, de cuya asignación el Municipio debe afectar un 50% a obras de infraestructura en escuelas.

Según un informe al que pudo acceder 0221.com.ar, esa suma debería ejecutarse antes de fin de año. sin embargo, las obras ni si quiera están licitadas y de acuerdo con la última información oficial, los planos están “a la espera” de la firma de un funcionario municipal.