Por Martín Soler
Por Martín Soler
Lento. Así ingresó Guillermo González Abad a la sala de audiencias. Acomodó a su derecha el bastón oscuro con el que se apoya para caminar. Escuchó las palabras de rigor del presidente del tribunal y, mientras tomaba entre sus manos un crucifijo blanco, respondió al interrogatorio. Con su relato, se abrió el juicio oral por el crimen de la travesti platense conocida como “La Moma”, que tiene en el banquillo de los acusados al convicto con varios antecedentes por robos, Pedro Reyes. Su compañero de causa murió en un accidente vial.
El martes 19 de octubre de 2011 el cuerpo de Carolina fue encontrado en su departamento de calle 4 entre 68 y 69. Tenía un golpe en la cabeza y una puñalada en una de sus piernas. Estaba hinchado y presentaba un avanzado estado de descomposición. El crimen fue descubierto por su hermano y su padre que ingresaron a la propiedad luego de derribar a patadas la puerta de acceso. Desde el domingo anterior (Día de la Madre) no tenían noticias de ella. No atendía el teléfono y los perros ladraban constantemente en el interior. La escena que encontraron fue dantesca.
“Cuando lo ví ahí tirado, todo hinchado, para mí se cerró una etapa”, expresó el padre ante la atenta mirada de los magistrados y las partes. Durante su testimonio y el de su hijo, fue desalojada la sala de audiencias.
El anciano, con su barba y cabello nevado por el tiempo, no ahorró indicios de críticas para el personal policial que llegó a la escena del crimen. Dejó entrever que querían resolver el caso rápido y de cualquier manera. Su hijo Juan Simón González Abad, hermano de la víctima, abonó la misma teoría durante su exposición.
Luego fue el turno de policías que recorrieron la escena criminal y custodiaron el perímetro hasta la llegada de peritos, del fiscal Marcelo Romero y el entonces juez de Garantías, César Melazo.
José Luis Coria era el titular de la comisaría Novena de La Plata al momento del hecho, su segundo era el comisario Ricardo López. Ambos estuvieron en el luctuoso departamento. También lo hizo el policía jubilado José Alfredo Bustamante, chofer del móvil que tenía a cargo el patrullaje de la zona. Ninguno de los tres recordó haber visto una bufanda en el cuello de la víctima que, según la autopsia, fue la utilizada para asfixiar a Carolina hasta la muerte. El padre y el hermano de la víctima, tampoco recordaron haber visto esa prenda.
Quien sí lo recordó fue la oficial de policía María Cecilia Cirigliano. Además apuntó que el cuerpo desnudo de la cintura a los pies, presentaba un “color verde”.
Ninguno de los efectivos conocía personalmente a la víctima, aunque sí habían oído su nombre, como una trabajadora sexual de la zona roja de La Plata, que está en jurisdicción de la seccional donde prestaban servicio.
El acusado Reyes fue detenido dos años después del hecho, cuando fue a votar en las elecciones de octubre de 2013. En la misma fecha y bajo la misma circunstancia fue capturado el otro sospechoso, Daniel Mascioni. Meses después ambos fueron excarcelados. Mascioni murió en un accidente de tránsito.
La defensa, a cargo de Lautaro Spilzer, sostiene que Reyes es inocente y que no hay pruebas en su contra, más allá del relato de una testigo de identidad reservada quien tiene miedo de declarar y no está garantizada su presencia en el debate para someterse al interrogatorio de las partes.
Se sospecha que la víctima fue asesinada por delincuentes que ingresaron a su casa. Del lugar desaparecieron una computadora, el teléfono celular de la víctima y un televisor. Se cree que el o los autores del hecho eran conocidos de la travesti. No había cerraduras forzadas. Tras el robo, el celular Carolina registró actividad por varios días. Una de ellas fue en la localidad de Ensenada, distrito en el que tuvo domicilio Reyes hasta el año 2005, pero del que se mudó a 13 y 90.
El expediente está caratulado como robo y homicidio criminis causa (matar para lograr la impunidad), delito que se paga con cadena perpetua.
El juicio oral está a cargo del Tribunal Oral Criminal V de La Plata, integrados por Ezequiel Medrano, Isabel Martiarena y Juan José Ruiz. La acusación está en manos de la fiscal Florencia Budino.
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