Por Franco Cenci
Por Franco Cenci
“El fútbol es el deporte más lindo y sano del mundo, eso que no le quepa duda a nadie. Porque se equivoque uno no tiene que pagar el fútbol, yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha”, dijo Diego Armando Maradona en su discurso de despedida y la cancha de Boca estalló en una ovación casi tan asombrosa como el autor de la frase.

Para los desarrolladores, el nuevo COUT de La Plata reduce alturas y metros edificables, recorta oferta futura y presiona al alza el valor del metro cuadrado.
Una pareja iba a bordo de una moto a la que se le rompió una rueda y ambos terminaron con severas lesiones. El episodio ocurrió en Camino Centenario y 476.
Fue en ese preciso momento cuando en la televisión enfocaron a un chico que, subido al alambrado de la tribuna que da al Riachuelo, lloraba desconsolado mientras miraba como el ídolo de su vida decía adiós. Aquel joven de 22 años nunca imaginó que sería el protagonista de una imagen que quedará grabada en las retinas de todos los que siguieron el evento por televisión, un momento que aún hoy los sigue emocionando como la primera vez.
Aquel descamisado era el platense Marcos Drago, fanático del Diego y del Xeneize. “Conseguí entradas dos horas antes y nos fuimos con mi amigo Gustavo, con quien íbamos a la cancha desde muy chicos”, contó a 0221.com.ar el hombre nacido en La Plata. Sus recuerdos de ese 10 de noviembre del año 2001, permanecen intactos y son unos de los grandes tesoros de su vida.
“Salí de la cancha y fui a Constitución para tomar el tren a City Bell. Ni bien me bajé en la estación me agarró un flaco y me dijo ‘hey vos estuviste en la despedida de Maradona’”, recordó Marcos de manera risueña, al detallar lo sucedido pocas horas después de haber aparecido en la televisión. “Mis amigos me contaban que mientras lloraban por las palabras del Diego, me vieron a mi y empezaron a gritar de la emoción, no lo podían creer”, explicó Drago, quien ya había tenido un fugaz cruce con el astro del fútbol en 1994.
Si bien en esa época el mundo no estaba dominado por la redes sociales, las repercusiones empezaron a llegarle de manera inmediata y se mantienen hasta el día de hoy. “Hace menos de un año publiqué la foto de ese día en el grupo de Facebook de la Iglesia Maradoniana y fue impresionante la cantidad de llamados, mails, comentarios y solicitudes de amistad que tuve de gente de todos lados del mundo”, afirmó el platense quien no deja de sorprenderse por lo que sigue generando la figura de Maradona en todo el planeta.
Luego de realizar esa publicación, algunos fieles de la Iglesia Maradoniana hasta llegaron a proponerlo para el puesto de monaguillo. Muchos de ellos dicen “envidiar sanamente” a Marcos por el lugar que ocupa en la historia de los registros que hay del Diego. En películas, documentales y homenajes hechos para el Diez, es infaltable la imagen del llanto de Drago.
“Mi objetivo al subirme al alambrado era poder mostrar el tatuaje del Diego que tengo en la espalda, pero todo lo que vino después no me lo imaginé jamás”, sostuvo Marcos con un tono nostálgico. Hoy tiene 38 años, sigue viviendo en City Bell y asegura que “en cada aniversario de la despedida o cumpleaños de Maradona, los mensajes de la gente son una costumbre" ya que en todos lados repiten escenas de aquel momento.
En la despedida de su ídolo, Marcos tuvo su segundo de fama en televisión y demostró que una imagen puede decir más que mil palabras.