La asunción de Víctor Manuel “Tucho” Fernández como Arzobispo de La Plata quedará en la historia por varios motivos. Pidió a los senadores nacionales que voten contra el aborto y abrió una grieta entre los habitantes del interior nacional y los de las grandes ciudades. Prometió recorrer “todas” las iglesias de la diócesis y hasta se dirigió a la gobernadora María Eugenia Vidal a quien le pidió redoblar esfuerzos para erradicar la pobreza.
Los clientes del Banco Nación de La Plata debieron esperar en la vereda hasta que se restableciera el sistema informático, generando largas filas.
La Cámara Federal de La Plata rechazó los argumentos de una empresa y del Estado nacional por incrementos excesivos en las cuotas, sentando un precedente clave.
El templo platense rebasaba de público. Todos expectantes para escuchar el discurso de asunción de uno de los dirigentes eclesiásticos de mayor confianza del papa argentino. En la línea de fuego se ubicaron la gobernadora Vidal y el intendente de La Plata, Julio Garro. También estuvo presentes los jefes comunales Jorge Nedela (Berisso), Gonzalo Peluso (Magdalena) y Hernán Yzurieta (Punta Indio), así como Luis Alberto Blasetti (en representación del intendente Mario Secco, de Ensenada). Junto a los jefes comunales se ubicaron representantes policiales y referentes sociales bonaerenses y de la región.
No hubo que esperar demasiado para comenzar a escuchar las definiciones y ejes de trabajo del nuevo jefe de los curas de La Plata, Berisso, Ensenada, Magdalena y Punta Indio.
Fernández resaltó que el contexto en el que asume “no es el mejor” y reiteró su rechazo a la histórica media sanción de la ley de interrupción voluntaria del embarazo que fue aprobada en la cámara de Diputados de la nación y que espera proseguir su trámite en el Senado nacional. Ese tramo del discurso fue seguido con suma atención por el procurador general bonaerense, e integrante del Opus Dei, el vidalista Julio Marcelo Conte Grand.
El arzobispo subrayó que no “se definió un sistema de acompañamiento para embarazos no deseados, de facilidades para la adopción y de tantas otras posibilidades que resolverían este problema sin la muerte de los pequeños".
“Como decimos en el interior ‘se agarró al chancho por la cola’ y se perdió la oportunidad histórica de generar una legislación integral, con mayor creatividad”, expresó mientras algunas mujeres comenzaron a llorar dentro del templo y otras se arrodillaban sobre el frío mármol a rezar.
Fernández le pidió a los senadores nacionales que no voten el proyecto y les habló “directo al corazón” al expresar que “no permitan que” la sociedad “los trate despectivamente de conservadores” por oponerse a la iniciativa que fue puesta en debate por el gobierno de Mauricio Macri.
“Estoy seguro que los senadores del interior profundo del país van a defender la vida de los niños, porque aman a sus niños”, lanzó Tucho para la polémica, al trazar una línea divisoria entre legisladores del interior, de un lado, y de las grandes provincias, de otro.
Mirando a todos los fieles congregados dijo: “No se dejen vencer, el señor ofrece esperanzas, alegría, fortalezas, por eso estoy aquí”. Luego, viendo a los dirigentes políticos sentados en las primeras filas del templo, les dijo con firmeza: “Busquen una vida digna para los pobres”.
En otro pasaje de su discurso consideró que La Plata es su diócesis donde se inserta “plenamente” y recordó a sus antecesores quienes “con sus límites humanos dejaron su marca en la arquidiócesis”. En el texto del discurso leído se anotaron los monseñores Mariano Antonio Espinosa, Francisco Alberti, Antonio Quarracino, Carlos Galán y el saliente Héctor Aguer, de quien destacó su “capacidad e inteligencia”. Además lamento la ausencia de su predecesor aunque agradeció la despedida que le dio la grey platense en la última misa del domingo 11 de mayo pasado.
Tal vez la omisión de monseñor Antonio Plaza fue involuntaria, dado que fue el arzobispo que mayor tiempo estuvo al frente de la iglesia platense: 30 años y tres días, desde el 17 de diciembre de 1955 hasta el 20 de diciembre de 1985. Gobernó la arquidiócesis en varias dictaduras militares y durante la más sangrienta (1976/1983) se lo vinculó con la violación del secreto confesional que facilitó la desaparición forzada de personas en una de las ciudades que tiene un despreciable privilegio: ser una de las urbes con mayor cantidad de desaparecidos, presos políticos y centros clandestinos de detención. La mayoría de las víctimas fueron trabajadores, estudiantes secundarios, universitarios y jóvenes profesionales. No hizo mención alguna del tema.
En el tramo más social y componedor de su homilía de presentación Tucho sostuvo: “Nos es mi tarea resolver todos los problemas sociales, para eso la ciudadanía a votado a la querida Gobernadora, a los estimados intendentes de las ciudades de nuestra arquidiócesis, para eso está también el trabajo cotidiano de todos los laicos, pero me va a tener a su lado cada vez que busquen, genuinamente, el bien de nuestro pueblo, cada vez que busquen caminos para que la gente viva mejor, para que haya trabajo, más educación, cultura y mantener los derechos sociales que dignifiquen al ser humano”.
“Precisamente por ser cristiano, nada que sea humano me resulta indiferente”, sentenció el Arzobispo quien desea que “esta linda ciudad de La Plata pueda tener ese impulso de sus inicios” y recordó que “fue la primera ciudad de América Latina con alumbrado público, nació con un trazado hermoso donde se destaca esta catedral que es orgullo de todos los platenses”.