Con una semana cargada de actividades, los vecinos de Villa Elisa se preparan para celebrar un nuevo aniversario. No es para menos: la bella localidad cumple 130 años y lo festeja a lo grande, con un cronograma cargado de actividades celebrar su historia, conocer los detalles íntimos de su fundación y homenajear a quienes la hicieron y la hacen ser lo que hoy es. Las actividades organizadas por la delegación municipal y los integrantes de la comunidad incluyen charlas, homenajes, distinciones y actos, entre otras posibilidades para disfrutar en familia.
Villa Elisa fue fundada sobre las tierras que se encontraban entre la estancia de Leonardo Pereyra y Jorge Bell. A partir de 1884, las tierras se conocieron como “Paraje Estación Empalme Pereyra” y pertenecían al partido de Ensenada. En 1887, tras un intento fallido de urbanización, las 800 hectáreas pasaron a manos del Banco Mercantil de La Plata. Poco tiempo después, el funcionario bonaerense Francisco Uriburu se convertiría en uno de los gestores de la traza que daría origen a la localidad.
Ese mismo año, el propio Dardo Rocha, decidió establecer su domicilio en la incipiente ciudad de La Plata, fundada cinco años antes en 1882. La decisión motivó al ex Ministro de Hacienda de la Nación a crear un nuevo barrio donde construir un gran palacete, el cual fue cuna de grandes encuentros políticas entre el Gobernador de Buenos Aires y Julio Argentino Roca. La casona, que durante años fue una parte fundamental del paisaje local, terminó por incendiarse en 1960.
Con la casona construida, Uriburu aceleró los pasos de su idea y presentó la nueva traza urbana de la localidad ante el Departamento de Ingenieros de Buenos Aires para la creación del barrio de Villa Elisa. Así fue como el 8 de mayo de 1888, el Poder Ejecutivo aprobó el diseño y dio vida a la localidad que lleva su nombre en honor a Elisa Uriburi, unas de las hijas del creador de su trazado. Tiempo después comenzaron los remates de las parcelas y lo demás es historia.
Los Uriburu siguieron conectados con su lugar, a punto tal que el esposo de la joven que le dio nombre a la localidad edificó y donó la primera escuela de Villa Elisa. La decisión del multimillonario fue en contra de las exigencias de la sociedad porteña, quienes pedían la construcción de una iglesia para darle prestigio a la nueva zona urbana.
Esta fue una de las razones que incentivó a sus vecinos a convertir el lugar en un espacio residencial, comercial y con un importante movimiento social durante los meses de verano. En estos pilares, se basó el crecimiento de Villa Elisa.
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