Con un agónico gol, a los 45 minutos del segundo tiempo, Ezequiel Bonifacio selló el empate para el Lobo. El defensor tripero llegó solo al área chica y, tras un gran centro de Nicolás Colazo, se anticipó al arquero del Rojo y mandó el balón a besar la red.

Guillermo Barros Schelotto debutó como profesional en Gimnasia el 6 de octubre de 1991 y comenzó una historia que lo convirtió en ídolo del Lobo.

Gimnasia comenzó su participación en el Torneo Clausura y pelea por meterse en zona de Copa Sudamericana y la Copa Libertadores en la tabla anual.
El empate le dio la posibilidad a Gimnasia de cortar con una racha de seis derrotas consecutivas. Luego del final del encuentro, Bonifacio aseguró: “Volvimos a las fuentes, con actitud y trabajo. Hoy no se podía perder, no lo podíamos permitir. No hay que bajar los brazos”.