jueves 29 de febrero de 2024

¿Qué fue de la vida del bailarín de 1 y 61?

Con su baile logró atraer la mirada de los platenses que pasaban por la zona. En 2012 el bailarín captó la atención de los grandes medios de comunicación con su danza. Los detalles de la historia que arrancó con una canción de Virus.

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Por Martín Arrúa

El tema “Pronta entrega” de Virus rompió con el sonido del tránsito de la ciudad de La Plata y logró captar la atención de las personas que esperaban el T.A.L.P o algún colectivo de la línea Este. Mientras las miradas se posaban sobre el balcón, algunos hacían sombra por el reflejo del sol y otros sacaban su celular para captar el momento. El ventanal se abrió y la estrella salió al balcón de la esquina de 1 y 61 para deleitar a su público.

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El hombre con el torso desnudo tenía movimientos similares a los de un rockero de los años ’80. Los brazos en alza, la cintura yendo de un lado para otro y su cuerpo girando en círculos como si fuera la última vez que iba a escuchar esa canción. Algunos reían, otros se preguntaban qué hacía esa persona y el resto aplaudía. Todo ese conjunto de sensaciones despertaba ese suceso que, con el correr de los años, comenzó a ser menos frecuente.

El 2012 fue el año que más boletos vendió para que vean su danza, aunque era poco ortodoxa, varios platenses querían vivir ese momento. Un día cualquiera una persona decidió grabarlo con su celular y compartirlo por YouTube, quizás en ese instante pensó que Argentina merecía ver al hombre del momento. Llamativamente, ese video fue visto por treinta mil personas en menos de doce horas. Y así fue como el boom del bailarín despertó el interés de grandes medios nacionales como Telefé.

“Estimula las endorfinas. Es una actividad recreativa y física que a mí me hace sentir muy bien”, afirmaba el hombre por aquel entonces.

Con el correr de los años, el show pasó a ser una constante y ya no captaba la atención de la gente como en otras oportunidades. Julio César disfrutaba de la voz de Gustavo Cerati, pero ya nadie se amontonaba para disfrutar de ese acto.

Como toda historia, un día el bailarín de 1 y 61 no salió más a su escenario. Los vecinos y comerciantes dejaron de observar el ritual bajo el rayo del sol y la rutina volvió a predominar en la zona. Tránsito pesado, el banco lleno, el carnicero bajando su mercadería de un gran camión y el albergue transitorio sigue recibiendo a las parejas que buscan refugios de amor.

A seis años de la explosión mediática de Julio César, 0221.com.ar se comunicó con vecinos y comerciantes para saber qué fue de la vida del bailarín de 1 y 61.

Augusto, vecino de la zona, afirmó que hace seis meses que no lo ve. "Alguna que otra vez lo vi de sopetón pero hace rato que no baila”, relató. Y declaró: “Antes salía al balcón los sábados y domingos, cada vez con menos frecuencia”, destacó.

Las empleadas de la Farmacia Dalton rieron al escuchar la pregunta de este medio y consultaban entre ellas para recordar cuándo fue la última vez que lo habían visto. “Me parece que desde diciembre no aparece por el barrio. Igual no estoy segura”, sostuvo la farmacéutica.

0221.com.ar pudo averiguar que el bailarín estudiaba Psicología en la UNLP e iba seguido a comprar a una despensa que estaba a metros de su hogar. De todas formas, es una verdadera incógnita por qué cambió los flashes del balcón a la tranquilidad.

En la casa de pastas y pizzas, de 1 entre 61 y 62, nadie tiene registro de la figura artística del barrio. “Mi jefe está trabajando hace tres años y nunca escuchó de él”, dice sorprendido el joven que toma los pedidos del delivery.

Julio César también fue furor en las redes sociales y llegó a tener su propio grupo de Facebook “Yo también vi al bailarín de 1 y 61”. En Twitter, por ejemplo, comenzó a circular su gif parar graficar un momento de alegría. De la misma forma que terminaron las funciones, los posteos comenzaron a tener cada vez menos frecuencia hasta que desaparecieron.

Juan Antonio vive en 1 y 62 y se tomó un tiempo para explicar que "nadie se acuerda del bailarín por los problemas de inseguridad que tiene el barrio”. De todas formas, logró hacer memoria y explica que “la última vez lo vi bailando Luis Miguel pero nadie se detuvo a mirarlo, no es como antes”.

Los flashes se fueron apagando lentamente hasta que dejaron de iluminar el popular balcón de 1 y 61. Los comerciantes ven a Julio César como un vecino más y no como la estrella que supo deleitar a las personas que transitaban las calles de su barrio. 0221.com.ar pudo averiguar que sigue viviendo en la misma dirección.

Quizás fue el destino o el paso del tiempo pero lo cierto es que los focos que se posaron sobre la esquina de 1 y 61 dejaron de iluminar el balcón de Julio César. Aunque ya no baile más, los platenses pueden recordar a ese pintoresco personaje que supo ser la sensación del barrio.

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