Cuando parecía que el calor y el sol no iban a dar tregua en la ciudad, la tormenta castigó a los platenses con una intensa lluvia y piedras de tamaño considerable.
Algunas calles mostraron dificultades para drenar el agua y los platenses debieron resguardar sus autos para no sufrir las consecuencias.
Desde muy temprano, la Dirección de Hidrometeorología local había anunciado “precipitaciones moderadas” y “tormentas dispersas”.
Con el correr del día parecía que no iba a ser así, teniendo en cuenta que fue una jornada calurosa y con mucho sol. A las 16.30, de golpe, el cielo se oscureció y la lluvia dijo presente.
También granizó. Y pese a que fueron unos pocos minutos, las piedras -de tamaño considerable- pudieron causar roturas en vidrios, autos e incluso lastimar a los vecinos.
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