Paso a paso: así llegó Gimnasia a la histórica final ante Rosario Central
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Así llegó Gimnasia a la histórica final de Copa Argentina ante Rosario Central

Con la expectativa y la ansiedad a flor de piel, el conjunto mens sana tiene bien ganada su chance de poder conseguir un nuevo título en su historia. A la espera del duelo con el Canalla, repasamos cuáles fueron los partidos que disputó el tripero en la Copa Argentina.

Todo comenzó un sábado 21 de julio, en la cancha de Temperley y con el nerviosismo típico que trae aparejado el debut en una temporada, sumado al inicio del nuevo ciclo de un entrenador y el compromiso de tener que enfrentar a un equipo de categorías menor. El rival era Sportivo Belgrano de San Francisco, Córdoba, con el cual nunca se había enfrentado y por eso entonces debía disputar el cruce de los 32avos de final de la Copa Argentina.

Aquella tarde noche nada fue sencillo para los dirigidos por Pedro Troglio. En la formación tripera se podían percibir alguno de los flamantes refuerzos que habían llegado hasta ese momento, pero también habían nombres que tenían un par de partidos en Primera División y otros que hacían presentación en la máxima categoría como Germán Guiffrey, Hernán Tifner y Juan Cataldi. El trámite del encuentro fue parejo y aunque el Lobo siempre tuvo la iniciativa, recién a los 35 minutos del segundo tiempo abrió el marcador, con zapatazo de Lucas Licht. Zurdazo del Bochi y pase a los 16avos.

En esa fase, el mayor obstáculo parecía ser la sede. El Coloso del Ruca Quimey en Cutral Có, Neuquén, era el escenario elegido para que Gimnasia y Olimpo se vieran las caras. El Aurinegro había descendido y venía con un plantel en plena conformación, mientras que el elenco mens sana se veía ocho días después del duelo con los cordobeses ante una nuevo partido definitorio.

La imagen de los dirigidos por Pedro Troglio no fue la misma del debut y el funcionamiento colectivo dejó algunos interrogantes. El resultado final fue 1 a 0 en favor de los triperos, con un gol de Matías Gómez, el juvenil que por aquel momento era el arma más peligrosa que tenía el albiazul. A octavos, y otra vez por la mínima.

El cruce por los octavos de final era una verdadera incógnita, aunque todo indicaba que Boca sería el contrincante. Y así fue. El 27 de septiembre, en el Mario Alberto Kempes, Gimnasia dio la primera muestra de que estaba para grandes cosas y que ni el último campeón de la Superliga iba a poder frenarlo.

Con una muestra de carácter, buen juego y convicción, los dirigidos por Troglio consiguieron el triunfo por 1 a 0, con un gol agónico de Jan Carlos Hurtado a los 44 minutos del segundo tiempo. Contra todos los pronósticos, el Lobo daba la sorpresa y se metía entre los ocho mejores del certamen.

En los cuartos de final el elenco mens sana se enfrentaría a Central Córdoba de Santiago del Estero, un equipo tan desconocido como el del debut en la Copa Argentina, pero no menos peligroso. Esta vez los triperos tuvieron que trasladarse hasta Rafaela, un cancha donde los antecedentes no eran buenos y las dimensiones parecían no favorecerlos.

Las acciones en el encuentro mostraron todo lo contrario a lo que se podía imaginar en la previa. Gimnasia no la pasó bien en muchos momentos del partido y en el arranque del segundo tiempo se vio en desventaja tras un gol de los santiagueños. Pero, a menos de diez minutos para el final, apareció nuevamente Hurtado para sacar a relucir su faceta de goleador y puso el empate, que obligaba a que todo se definiera desde los doce pasos. Allí los jugadores mens sanas no se equivocaron y sin errar ninguno, ganaron 4 a 3. Pase a semifinal y la ilusión empezaba a crecer.

El rival que tenía que sacarse de encima para acceder a la final, era nada más y nada menos que River. Otro equipo grande se interponía en el camino del Lobo, el cual con la misma fórmula que había eliminado al elenco de los Barros Schelotto en Córdoba, terminó dejando afuera al finalista de la actual edición de la Copa Libertadores y último campeón de la Copa Argentina.

Lo sucedido en el duelo tuvo un montón de matices, por la manera en la que llegaron ambos conjuntos y las incidencias que se dieron dentro de los 90 minutos y en la tanda de penales. Gimnasia empezó perdiendo, a los 29 del primer tiempo, con un gol del Pity Martínez. Pero casi de manera inmediata consiguió el empate en los pies de Faravelli. La expulsión de Bonifacio lo hizo jugar en desventaja todo el segundo tiempo y el tanto de Lucas Pratto en el arranque del complemento parecía sentenciar a los de Troglio. Sin embargo salieron a flote y con un cabezazo de Santiago Silva, a los 14 de esa etapa, sellaron el empate y nuevamente todo debía definirse desde el punto penal.

Sin titubear y tras una arenga memorable de su entrenador, los héroes triperos patearon mejor que sus rivales y aunque erró Víctor Ayala, en el Millonario no convirtió Pratto y en el sexto intento, fue Jonathan Maidana el que la tiró afuera, para sentenciar la serie. A la final, con otro paso a lo grande y sorpresivo.

Ahora el rival es Rosario Central, quien viene de dejar afuera a Temperley, por penales y busca cortar con una racha de tres finales de Copa Argentina perdidas, desde que se reeditó este certamen. Todo el mundo tripero se encuentra a la expectativa de lo que ocurra en Mendoza y con la ilusión intacta de poder ver a su equipo una vez más levantar una copa y llenarse de gloria. 

Con la expectativa y la ansiedad a flor de piel, el conjunto mens sana tiene bien ganada su chance de poder conseguir un nuevo título en su historia. A la espera del duelo con el Canalla, repasamos cuáles fueron los partidos que disputó el tripero en la Copa Argentina.

06 de diciembre de 2018

Todo comenzó un sábado 21 de julio, en la cancha de Temperley y con el nerviosismo típico que trae aparejado el debut en una temporada, sumado al inicio del nuevo ciclo de un entrenador y el compromiso de tener que enfrentar a un equipo de categorías menor. El rival era Sportivo Belgrano de San Francisco, Córdoba, con el cual nunca se había enfrentado y por eso entonces debía disputar el cruce de los 32avos de final de la Copa Argentina.

Aquella tarde noche nada fue sencillo para los dirigidos por Pedro Troglio. En la formación tripera se podían percibir alguno de los flamantes refuerzos que habían llegado hasta ese momento, pero también habían nombres que tenían un par de partidos en Primera División y otros que hacían presentación en la máxima categoría como Germán Guiffrey, Hernán Tifner y Juan Cataldi. El trámite del encuentro fue parejo y aunque el Lobo siempre tuvo la iniciativa, recién a los 35 minutos del segundo tiempo abrió el marcador, con zapatazo de Lucas Licht. Zurdazo del Bochi y pase a los 16avos.

En esa fase, el mayor obstáculo parecía ser la sede. El Coloso del Ruca Quimey en Cutral Có, Neuquén, era el escenario elegido para que Gimnasia y Olimpo se vieran las caras. El Aurinegro había descendido y venía con un plantel en plena conformación, mientras que el elenco mens sana se veía ocho días después del duelo con los cordobeses ante una nuevo partido definitorio.

La imagen de los dirigidos por Pedro Troglio no fue la misma del debut y el funcionamiento colectivo dejó algunos interrogantes. El resultado final fue 1 a 0 en favor de los triperos, con un gol de Matías Gómez, el juvenil que por aquel momento era el arma más peligrosa que tenía el albiazul. A octavos, y otra vez por la mínima.

El cruce por los octavos de final era una verdadera incógnita, aunque todo indicaba que Boca sería el contrincante. Y así fue. El 27 de septiembre, en el Mario Alberto Kempes, Gimnasia dio la primera muestra de que estaba para grandes cosas y que ni el último campeón de la Superliga iba a poder frenarlo.

Con una muestra de carácter, buen juego y convicción, los dirigidos por Troglio consiguieron el triunfo por 1 a 0, con un gol agónico de Jan Carlos Hurtado a los 44 minutos del segundo tiempo. Contra todos los pronósticos, el Lobo daba la sorpresa y se metía entre los ocho mejores del certamen.

En los cuartos de final el elenco mens sana se enfrentaría a Central Córdoba de Santiago del Estero, un equipo tan desconocido como el del debut en la Copa Argentina, pero no menos peligroso. Esta vez los triperos tuvieron que trasladarse hasta Rafaela, un cancha donde los antecedentes no eran buenos y las dimensiones parecían no favorecerlos.

Las acciones en el encuentro mostraron todo lo contrario a lo que se podía imaginar en la previa. Gimnasia no la pasó bien en muchos momentos del partido y en el arranque del segundo tiempo se vio en desventaja tras un gol de los santiagueños. Pero, a menos de diez minutos para el final, apareció nuevamente Hurtado para sacar a relucir su faceta de goleador y puso el empate, que obligaba a que todo se definiera desde los doce pasos. Allí los jugadores mens sanas no se equivocaron y sin errar ninguno, ganaron 4 a 3. Pase a semifinal y la ilusión empezaba a crecer.

El rival que tenía que sacarse de encima para acceder a la final, era nada más y nada menos que River. Otro equipo grande se interponía en el camino del Lobo, el cual con la misma fórmula que había eliminado al elenco de los Barros Schelotto en Córdoba, terminó dejando afuera al finalista de la actual edición de la Copa Libertadores y último campeón de la Copa Argentina.

Lo sucedido en el duelo tuvo un montón de matices, por la manera en la que llegaron ambos conjuntos y las incidencias que se dieron dentro de los 90 minutos y en la tanda de penales. Gimnasia empezó perdiendo, a los 29 del primer tiempo, con un gol del Pity Martínez. Pero casi de manera inmediata consiguió el empate en los pies de Faravelli. La expulsión de Bonifacio lo hizo jugar en desventaja todo el segundo tiempo y el tanto de Lucas Pratto en el arranque del complemento parecía sentenciar a los de Troglio. Sin embargo salieron a flote y con un cabezazo de Santiago Silva, a los 14 de esa etapa, sellaron el empate y nuevamente todo debía definirse desde el punto penal.

Sin titubear y tras una arenga memorable de su entrenador, los héroes triperos patearon mejor que sus rivales y aunque erró Víctor Ayala, en el Millonario no convirtió Pratto y en el sexto intento, fue Jonathan Maidana el que la tiró afuera, para sentenciar la serie. A la final, con otro paso a lo grande y sorpresivo.

Ahora el rival es Rosario Central, quien viene de dejar afuera a Temperley, por penales y busca cortar con una racha de tres finales de Copa Argentina perdidas, desde que se reeditó este certamen. Todo el mundo tripero se encuentra a la expectativa de lo que ocurra en Mendoza y con la ilusión intacta de poder ver a su equipo una vez más levantar una copa y llenarse de gloria. 

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