A horas del encuentro, Mendoza es una fiesta. Miles de fanáticos del Lobo y el Canalla invaden las calles donde se vive una sana rivalidad y hasta se turnan para entonar canciones en aliento a sus respectivos equipos.
A horas del encuentro, Mendoza es una fiesta. Miles de fanáticos del Lobo y el Canalla invaden las calles donde se vive una sana rivalidad y hasta se turnan para entonar canciones en aliento a sus respectivos equipos.
Los fanáticos triperos aprovechan el momento y coparon las redes sociales con fotos y videos, mientras tanto disfrutan de una jornada única: el Lobo volverá a jugar una final después de 24 años.
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