El Rol de la Industria en nuestra Región
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El Rol de la Industria en nuestra Región

03 de diciembre de 2018


Como ciudadanos platenses, tenemos el convencimiento, y con bastante razón, que somos una ciudad universitaria y administrativa. Tenemos una de las universidades más importantes del país y somos la capital de la provincia que aporta a nuestra Nación aproximadamente el 50% de los bienes que se producen. Pero, pensando en nuestra región, no podemos dejar de lado al sector que genera riqueza genuina y que se distribuye en nuestro mercado interno y también en el exterior.

Este sector, el productivo, que en algún caso es estatal y en la mayoría de capital privado, tiene una diversidad que realmente nos debe sorprender. Desde la industria frigorífica, pasando por la metalúrgica, petroquímica, alimenticia, petrolera, cerámica, criogénica, autopartista, harinera, láctea y el sector fruto hortícola más importante de nuestro país.

Sector por sector, podemos hablar de su potencial, con altos estándares de calidad y alto valor agregado que nos conducen a ser proveedores de países con rigurosas exigencias técnicas. Así por ejemplo el sector frigorífico está exportando a Japón, a EEUU y al mercado Asiático.

El metalúrgico exporta chapa laminada en frío para el sector automotriz, de electrodomésticos y construcción en distintos países. El petroquímico envía a diferentes países del mundo pellets de polipropileno para la inyección de plásticos de distintos usos industriales. El petrolero, combustibles líquidos, lubricantes y carbón calcinado de coque (única empresa del rubro radicada en nuestro país). La autopartista exporta piezas para chasis de acoplados y camiones. La criogénica exporta equipos para gasificación de líquidos criogénicos y gabinetes para crio congelado de alimentos y provee a la industria local. La cerámica exporta ladrillos huecos para la construcción de viviendas y el desarrollo de la región. La alimenticia fabrica leche en polvo, dulce de leche, alimentos para bebes, café, harina, etcétera, que se distribuye en todo nuestro país y se exporta a países limítrofes.

Estos ejemplos son el fruto de esfuerzos individuales que, si no se cuenta con la articulación entre el Estado, trabajadores y empresas para generar condiciones básicas de competitividad, van a complicar cada vez más la posibilidad de exportar a países que permanentemente protegen su mercado interno.

Necesitamos invertir en infraestructura, logística y acceso a nuestro Puerto, donde se construyó la terminal de contenedores más importante de Sudamérica y todavía no se pudo poner en marcha.

Es imprescindible trazar un modelo a largo plazo con un acuerdo social amplio, y que quien esté al frente de nuestro país lo continúe sin contramarchas, que lo único que provocan es esta sinusoide que vivimos desde hace décadas y no podemos dejar atrás.

Debemos trabajar mucho desde el Estado para crear las condiciones de financiación, para que el capital se vuelque al sector productivo y no a la especulación. Además, y muy importante, es que se dé marcha atrás con el cobro de derechos para exportar, principalmente a aquellos que dan valor agregado a las materias primas, como así también la reinstauración de los reintegros que compensan los impuestos que no se pueden cobrar al exportar.

Por supuesto que estas medidas deberán ser acompañadas con la baja en forma categórica de las tasas de interés, la reducción en forma drástica de la inflación e impuestos (somos uno de los países con mayor carga tributaria del mundo).

Hasta ahora me he referido a la industria en general, pero me gustaría ahondar en el sector pyme, del cual todos hablan pero está bastante desprotegido. Desde hace más de dos décadas que venimos luchando para disponer de una herramienta que nos ayude a no desfinanciarnos en épocas de crisis, ya que son momentos en que las grandes corporaciones prorrogan las fechas de compromisos de liquidación de facturas y se produce lo que normalmente llamamos el corte de la cadena de pagos.

Ante esta situación, son las pequeñas empresas las que sufren la imposibilidad de pago a sus operarios, el rechazo de cheques y hasta el embargo de sus cuentas corrientes por no poder hacer frente a sus obligaciones impositivas y tributarias. Para ello deben existir herramientas (factura de crédito o factura conformada, en Brasil denominada “duplicata”) de fácil negociación con el sector financiero.

La pymes de nuestra región, por su parte, cuentan con una gran ventaja que -bien aprovechada- sería un respaldo más que importante para su estructura técnico administrativa. Me refiero a la UNLP. Mediante la realización de acuerdos, se puede lograr la articulación de una plataforma educativa para la capacitación de todo su personal, como así también un desarrollo tecnológico de su actividad.

Hasta hace unos años eran 7 los países desarrollados en la construcción de satélites, hoy ya son más de 30. Pero Argentina ha avanzado y mucho el  desarrollo de lanzadores (plan Tronador II) con intervención de la Universidad Nacional de Córdoba, la UNLP, CONAE y varias pymes que fueron preparadas para este desafío. Creo que es muy importante no detener su desarrollo, ya que nos posibilitaría estar entre los pocos países a la vanguardia de este tema en el mundo.

En estos momentos vivimos una nueva crisis que lamentablemente lleva a perder puestos de trabajo, fundamentalmente en el sector pyme, que es el que permanentemente capacita a su personal y luego se le hace muy difícil volver a recuperarlo.

Comencemos un camino hacia el bienestar de nuestro pueblo, con educación y trabajo. Tenemos todas las posibilidades.

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