“Hoy el fútbol volvió a ser parte de mi vida, estuve alejado pero ahora estoy como coordinador de juveniles en el club Ringuelet y me gusta mucho trabajar con los chicos y transmitirle experiencias, enseñarles”, declaró el Rifle.
En su charla con 0221.com.ar comentó que busca hacer un trajo social, ayudar a los chicos, darle herramientas para que sean mejores, no sólo en el fútbol, sino en la vida cotidiana. "Entre infantiles y juveniles manejamos un grupo de más de 300 pibes, es una gran responsabilidad”, señaló.
Dueñita, como le decía el Viejo Griguol, recuerda a su maestro y dice que Timoteo lo quería mucho. "Siempre me dio buenos consejos y me bancó porque yo le jugaba donde él me ponía, quería jugar y no hacía problemas”, señala.
Gustavo Dueña debutó en la primera de Gimnasia en 1994 en un triunfo frente a River por 2 a 1 en el Monumental y su última vez fue en el 2001, en una derrota por 3 a 2 ante Los Andes.

Al hablar de esa primera vez rememora: “El técnico era Roberto Perfumo. Lo habían expulsado al cabezón (Sergio Dopazo) por el escándalo que se armó con Vélez, le dieron nueve fechas. Era mi oportunidad, me propuso jugar de lateral y acepté”.

Dueña recordó su llegada al Lobo y todo lo que cambió en su vida: “Llegué con edad para la cuarta división. El profe Gustavo Del Favero es el que me trajo al club. Estaba Alberto González como coordinador. Yo llegué como delantero, mi posición era 9, pero algunos consejos de los entrenadores y las necesidades me cambiaron. Jugué tanto de volante por la izquierda como de lateral, que terminó siendo mi puesto”.

En el Lobo jugó 173 partidos y convirtió 6 goles. Reconoce que a su Río Colorado de origen vuelve cada tanto. En La Plata formó a su familia, tiene tres hijos (dos varones y una mujer), de 14,11 y 8 años, todos socios de Gimnasia.
Hoy busca reinsertarse en el mundo del fútbol. Después de las luces del profesionalismo hizo de todo un poco. Tuvo una agencia de lotería en sociedad con Guillermo Hernando, ex arquero tripero, tuvo remises y administra algunas propiedades que el fútbol le permitió comprar.
En la actualidad también despunta el vicio de la pelota. Juega en el Colegio de Abogados y en el Super Senior de Gimnasia, con la que se consagró campeón en este 2018 dos veces.

En el final de la charla reflotan los recuerdos de su pasado: “Tengo recuerdos muy buenos, nunca fui un ídolo de la gente pero valoraban mi esfuerzo. Fue una época muy linda en el club, teníamos un gran maestro como conductor y un grupo muy unido”.
“Lo malo que recuerdo es muy poco, la final del 95 con Independiente es lo que siempre se viene a la memoria, fue una lástima, hubiéramos quedado en la historia”, concluye.