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Autogestión, mercado y universidad, los tres ejes que recorrió la feria EDITA

27 de diciembre de 2018

Música, libros, visuales y recitales de poesía, narrativa y escrituras experimentales. Todo eso confluye en pos de democratizar la palabra y convive en EDITA que, más que una feria, es un movimiento festivo, un encuentro colectivo de lectura y reflexión en torno a la edición en su sentido más amplio. El objeto, el fetiche –libro, sticker, álbum, fanzine– mirado hacia adentro: su contexto de emergencia y producción, la construcción de la obra, su aspecto netamente artístico; y lo que lo rodea: un mercado desigual, un agujero negro, y la edición independiente como resistencia y plataforma para la lucha por la búsqueda de derechos igualitarios para sus trabajadores.

Así se mueve el proyecto EDITA: del objeto al sujeto, de lo material a lo simbólico, del arte a la política, o a la política del arte, o al arte en la política, o lo político en el arte. Así de movido fue el fin de semana del 15 y 16 de diciembre con la participación de 68 editoriales independientes distribuidas entre el Hall y la Sala A del Centro de Arte de la Universidad Nacional de La Plata.

Un total de 18 editoriales platenses, junto a una serie de publicaciones indie de arte impreso y un catálogo de sellos de CABA, Bahía Blanca, Santa Fe, Rosario, Mar del Plata, Brasil y Chile, colmaron el Edificio Sergio Karakachoff de presentaciones de libros, ciclos de lectura, videopoemas, cortos con eje en la escritura. El cierre musical estuvo a cargo de Paraguayo, una banda de rock instrumental, y Puebla, un equipo de chicas súper poderosas del indie folk.

Lo que se oye en EDITA es la diversidad. Esa configuración de una “otra” voz. La tradición se procesa en un híbrido ni tan “–re”, ni tan “–post”, sino más bien “trans–”. Ese es el prefijo que caracteriza las búsquedas artísticas de este siglo. Un cuerpo que se transforma y al mismo tiempo cambia su expresión, su modo de decirse, de leerse y escribirse porque es, en última instancia, el ejercicio de la lectura como mecanismo de producción creativa de sentido y no de mero consumo el que da vida a la feria. Una figura que se habita para subvertir.

La Plata también es así. Una ciudad escrita por voces potentes de mujeres, hombres y disidentes. Es un “estado de la mente”: el plano que comparten aquellos que han transitado una ciudad con vibra especial, con mundillo cultural. La librería Malisia, la Universidad Nacional, Pura Vida, las galerías, los museos, los eventos organizados en casas cuyas direcciones se pasan solo por mensaje privado escenifican constelaciones donde se integran la música, la literatura y la política.

Inscripta en este marco, EDITA se pregunta: ¿cuál es el lugar de las editoriales en el mercado independiente?, ¿qué posibilidades y limitaciones presenta, y cuáles de ellas son desafíos posibles? Las luchas a asumir, las que relegar, qué voces recoger, qué canon configurar, cómo salir de la lógica hegemónica y diseñar una nueva forma de acercarnos al arte desde el campo popular fueron algunos de los disparadores que atravesaron el encuentro. Entre los eventos se destacaron las presentaciones de los poemarios Arena de María Eugenia López y Romper la casa de China Made, ambos publicados por Malisia editorial; el ciclo “Hasta que choque China con África” que reunió a los narradores Elvio Gandolfo, Juan José Becerra, Ariel Luppino, Sebastián Martínez Daniell, Vera Giaconi, Mariana Muscarsel Isla, Pía Bouzas y Carla Maliani en una mesa de lecturas fragmentadas, sinécdoques de obras más extensas: breves extractos de novelas editadas, en proceso e inéditas. Además, se realizaron proyecciones y un recital de poesía de la mano de la editorial porteña Peces de Ciudad con sus autores Griselda Perrotta, Daniel Grozo, María Ferreira, Karina Rodríguez y Facundo Mallonaro. Radio Provincia acompañó durante el desarrollo de toda la jornada del sábado transmitiendo en vivo desde el Hall del Centro.

Fue una fiesta. Una casa de estudios tomada por voces emergentes y clásicas que se releen, se intervienen, se reescriben, se traen a la vida transformadas, configuradas en nuevas expresiones, procedimientos, textos y géneros, modos inaugurales de producir cultura. EDITA recoge ese fenómeno y lo inscribe en la academia, desde adentro hace ingresar y circular lo que emerge. Subvierte la figura, y lo que se subvierte, primero necesariamente, se desacraliza, y lo que se desacraliza, eventualmente, se democratiza, se vuelve terreno de disputa y reflexión de todxs. Se habita, como se habitaron los pasillos del Centro Universitario durante el fin de semana. Gente de diferentes edades y ámbitos. Algunos compraron, otros miraron o participaron de las actividades gratuitas.


Como sea, EDITA dio la pelea (y la seguirá dando). Por un lado, en el terreno simbólico, abriendo el juego y creando redes federales y locales entre diversas editoriales y las voces que publican y, a su vez, institucionalizando dicho discurso en la academia, fortaleciendo su función democratizadora e igualadora en el uso y circulación de la palabra. Por el otro, en la dimensión material, en el aquí y ahora, enfrentándose a un mercado depreciado y abatido por la crisis desde la organización popular y la autogestión. Un camino que arrancó hace mucho pero toma especial relevancia política en momentos en los que, como hoy, debemos responder a las crisis, tanto económicas como culturales, con herramientas reajustadas, intervenidas y resignificadas, atendiendo al contexto, a los escenarios que nos rodean y se deben reescribir pero, esencialmente, releer y habitar para subvertir.

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