“Había dos ideas básicas. La primera era la línea de 5, pero esa línea de cinco tenía una particularidad, los laterales jugaban delante de los winnes de ellos”, comienza diciendo Alejandro Sabella, en uno de los pocos relatos que hizo públicamente sobre el mítico choque frente al Barcelona.
La explicación de Pachorra fue dada tiempo después, en una escuela de técnicos y lo hizo de manera detallada. En un pizarrón dibujó cómo se habían parado ambos conjuntos y la forma en la que pensaba cortar el circuito de juego propuestos por los de Pep Guardiola. Además contó lo que tuvo que pedirles a sus jugadores para que marcaran a Lionel Messi y al mismo tiempo mirar para el arco rival.
En aquel encuentro, Estudiantes se puso en ventaja a los 36 minutos del primer tiempo, con un gol de Mauro Boselli. A los 43 de la segunda etapa, tras haber aguantado el resultado y las embestidas blaugranas, Pedro puso el empate para el Barcelona y estiró la definición al alargue. Allí, fue Messi quien con el pecho marcó el tanto que sentenció al León y le dio la copa al conjunto español.

Aquel 19 de diciembre del 2009, quedará en la historia como el día en el que el Pincha le jugó de igual a igual, una final, a uno de los mejores y más recordados equipos. Con el mejor jugador del mundo y plagado de estrellas, el culé no pudo demostrar la supremacía que solía hacer con sus rivales de ese momento. Eso fue reconocido por el propio Guardiola y los futbolistas de ese momento, quienes le dieron un gran mérito a lo hecho por el León.