En una experiencia inédita, Jeremías sale con su mamá, una interna alojada en una cárcel de Los Hornos, para asistir a equinoterapia en la Unidad 10 de Melchor Romero. Allí, lo esperan agentes penitenciarios, internos y una yegua llamada Mora, a fin de revertir el retraso madurativo y del lenguaje que presenta.
Cada semana, el equipo de “Libres para Montar” del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) recibe al pequeño para realizar una terapia física y mental, adaptada al cuadro clínico. Mientras tanto, su mamá, Georgina, colabora con el espacio realizando tareas de mantenimiento.
La jornada comienza cuando ambos arriban a Romero custodiados por el personal del SPB. Allí, la coordinadora del programa, Norma Curima, junto a los internos voluntarios y al personal penitenciario capacitado en la materia, preparan el terreno para la tarea diaria. En este sentido, la encargada de “Libres para Montar”, explicó: “Esto es un proceso. Jere llega y tiene que saber para qué es el casco, para qué se utiliza y de a poco, debe ir incorporándolo. Una vez que se lo pone, el paso siguiente es montar a Mora, que es uno de los seis caballos que se utilizan con el propósito de rehabilitar, ya que tiene la altura ideal para un niño y el temperamento esperado para el trabajo”.

Georgina, sorprendida con los avances que vio en su hijo en tan sólo dos meses de tratamiento, contó: “Desde que empezó a venir acá, cambió mucho, es otro nene. Antes no miraba a los ojos y para mí, como mamá, era algo muy doloroso. Ahora, conecta. De hecho, en su segunda clase llamó a su yegua por el nombre y yo rompí en llanto”.
“Libres para Montar” cuenta con la colaboración de la asociación civil sin fines de lucro Centro de Equitación para Personas con Discapacidad y Carenciadas (CEDICA) que presta ayuda para fortalecer el funcionamiento de la práctica dentro de las dependencias penitenciarias y para capacitar al personal.