"Dejen de militar la cultura del acoso": el duro voto de una alumna de Bellas Artes
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"Dejen de militar la cultura del acoso": el duro voto impugnado de una alumna de Bellas Artes

En medio del frenesí por las elecciones en las 17 facultades de la UNLP, que finalizan este viernes a las 18, una estudiante de Bellas Artes dejó asentada su postura con un llamativo voto impugnado. 

El hartazgo de los estudiantes en épocas de elecciones no es algo nuevo en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). En el tercer y último día de comicios, ya son miles los estudiantes que se acercaron a las facultades a dejar su voto, muchos de ellos esquivando como si fuera una carrera de obstáculos a los grupos de militantes que se apostan en la entrada a repartir folletos y plataformas.

Es tal la sensación de apabullamiento que se vive en las facultades que las mismas agrupaciones comenzaron a difundir stickers y distintivos con la leyenda "Yo ya voté", algunos con una sutil (o no tanto) filiación política. 

Bellas Artes, la facultad que en estos tiempos combina el arte con la política, fue noticia hace pocos días por la "performance" de un estudiante que llegó a votar todo empapelado con las plataformas políticas. En diálogo con este medio, el joven manifestó que su accionar "fue una simple intervención de un estudiante independiente que cursa en época de elecciones y ante el torbellino que sucede por estos días entregando volantes de las agrupaciones".

Ahora, otra alumna de esa unidad académica puso sobre la mesa lo que llama "cultura del acoso", y aseguró que, como muchos otros estudiantes -y de muchas facultades- solo asiste a votar por miedo a represalias o a no poder rendir finales y recibirse. En la misiva, que la joven colocó en el sobre a modo de impugnación, advierte que si se terminara la cultura del "acoso y el oportunismo", "capaz me daría más gusto venir a votar, o buscaría una agrupación que me represente". 

Según comentó a este portal, muchos de sus compañeros comparten la misma sensación: ir a votar termina siendo más una obligación que un acto democrático, empañado sobre todo por el acoso de las agrupaciones políticas cuya militancia "explota" todos los noviembres de cada año. 

En medio del frenesí por las elecciones en las 17 facultades de la UNLP, que finalizan este viernes a las 18, una estudiante de Bellas Artes dejó asentada su postura con un llamativo voto impugnado. 

09 de noviembre de 2018

El hartazgo de los estudiantes en épocas de elecciones no es algo nuevo en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). En el tercer y último día de comicios, ya son miles los estudiantes que se acercaron a las facultades a dejar su voto, muchos de ellos esquivando como si fuera una carrera de obstáculos a los grupos de militantes que se apostan en la entrada a repartir folletos y plataformas.

Es tal la sensación de apabullamiento que se vive en las facultades que las mismas agrupaciones comenzaron a difundir stickers y distintivos con la leyenda "Yo ya voté", algunos con una sutil (o no tanto) filiación política. 

Bellas Artes, la facultad que en estos tiempos combina el arte con la política, fue noticia hace pocos días por la "performance" de un estudiante que llegó a votar todo empapelado con las plataformas políticas. En diálogo con este medio, el joven manifestó que su accionar "fue una simple intervención de un estudiante independiente que cursa en época de elecciones y ante el torbellino que sucede por estos días entregando volantes de las agrupaciones".

Ahora, otra alumna de esa unidad académica puso sobre la mesa lo que llama "cultura del acoso", y aseguró que, como muchos otros estudiantes -y de muchas facultades- solo asiste a votar por miedo a represalias o a no poder rendir finales y recibirse. En la misiva, que la joven colocó en el sobre a modo de impugnación, advierte que si se terminara la cultura del "acoso y el oportunismo", "capaz me daría más gusto venir a votar, o buscaría una agrupación que me represente". 

Según comentó a este portal, muchos de sus compañeros comparten la misma sensación: ir a votar termina siendo más una obligación que un acto democrático, empañado sobre todo por el acoso de las agrupaciones políticas cuya militancia "explota" todos los noviembres de cada año. 

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