El delegado de San Carlos a fondo: “Encontré un centro comunal desordenado y lo mejoramos”
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El delegado de San Carlos a fondo: “Encontré un centro comunal desordenado y lo mejoramos”

Del legado de su padre a la tarea encomendada por el Municipio, luego de meses calientes en el edificio de 32 y 137. La importancia del trabajo con las instituciones, las obras terminadas y las que se vienen, la relación con los cooperativistas y su militancia en el vecinalismo. El funcionario no esquivó ningún tema en este mano a mano con 0221.com.ar.

“Siempre miro para adelante, nunca hacia atrás”, empezó Ulises Di Gregorio, mientras revolvía el pocillo de café. Al costado, varios papeles y un teléfono que no paraba de recibir mensajes. Llegó a la delegación de San Carlos a fines de mayo pasado con el objetivo de encarrilar el centro comunal, sacudido tras la convulsionada salida de Federico Bracini. “Lo que pasó quedó con el delegado anterior no me compete, pero encontré un centro comunal desordenado, lo ordené, lo mejoramos y seguimos trabajando”, dijo sin pelos en la lengua.

La prueba de fuego la tuvo de entrada: la “bienvenida” a la delegación se la dio una fuerte tormenta. “Así arranqué”, recordó entre risas sobre ese temporal les demandó tres días de trabajo ininterrumpidos. Al hablar del agua, no dudó en mencionar que la herida que dejó la trágica inundación de abril de 2013 sigue abierta en la localidad, pero remarcó las obras de la actual gestión.

“Sigue muy a flor de piel. En las últimas lluvias sentimos un alivio muy importante, porque se escurrió en menos de una hora. A veces la gente se asusta, no lo entiende y lo respeto, pero ante cada tormenta salimos a controlar todo, además de hacer trabajos periódicos. Somos los que más estamos con el zanjeo. Hay una línea de gobierno en ese sentido y se cumple. Responde rápido tanto la Provincia como el Municipio. El vecino se siente contenido”, expresó a 0221.com.ar, sin dejar de mover las manos. Y agregó: “Medio San Carlos debe tener mi celular. Es la única manera de llegar a la gente y la pronta respuesta que me pide el intendente”.  

EL LEGADO

Di Gregorio es un apellido conocido en la zona. Su padre Juan Carlos fue delegado de Los Hornos entre 1979 y 1981, además de presidente y refundador del Club Alumni, entre otras instituciones platenses de las que formó parte. “Vengo con una herencia, ocupar este cargo era un sueño a cumplir. Repetir la historia es muy emocionante”, contó emocionado, mirando de reojo algunos cuadros en su homenaje que cuelgan a su izquierda. Por eso confesó que no dudó un minuto cuando Nelson Marino, el secretario de Gobierno de la Municipalidad, le encomendó la administración del centro comunal de 32 y 137.

Su militancia comenzó en el vecinalismo y luego con el dirigente massista Gerardo Jazmín, quien lo postuló como consejero escolar en 2015. “Un sereno para cada escuela”, fue la propuesta que encabezó con Alternativa Vecinal Platense y por la que en su momento consiguió alrededor de 7 mil firmas. Acompañó a Jazmín durante su estadía en el Concejo Deliberante y tras su salida empezó a trabajar con Fernando Ponce.

El hombre de 45 años que sigue viviendo en Los Hornos también pasó por la Fundación Futuro, la Asociación Amigos del Ford La Plata, Amigos del Ferrocarril Provincial y la subcomisión de automovilismo de la Técnica 8 de Tolosa. En toda la entrevista remarcó la importancia del fortalecimiento de las instituciones y del trabajo que desarrollan en conjunto con la delegación. “Son una importante fuente de contención desde lo social. Trato de estar constantemente en una escuela o en un club para ayudar. Llevamos bolsas, colaboramos con la limpieza, pintamos y si tienen que arreglar algo urgente, vamos”, subrayó.

En ese marco, también hizo hincapié en las tareas desarrolladas con la Secretaría de Desarrollo Social, especialmente en lo que respecta a emergencias y la posterior asistencia al vecino damnificado. Según Di Gregorio, en caso de un incendio, otorgan colchones y frazadas en menos de dos horas. “Son protocolos ágiles en un momento difícil”, insiste el delegado de San Carlos.

Hace más de una década lo vivió en carne propia: se le prendió fuego su casa. “Estaba solo mi hijo y llegué justo. Yo estaba con un amigo, que me dijo de quedarme a tomar un café, no quise. Si me quedaba no sé qué hubiese pasado. Llegué, me envolví con una manta y lo saqué. Sé lo que se siente, por eso cuando a alguien le pasa, actúo enseguida para resolverlo”, dijo sobre el dramático episodio, que se desencadenó por un descuido con una salamandra.

LOS COOPERATIVISTAS Y LAS OBRAS

Di Gregorio descartó de plano que los trabajadores de las cooperativas se hayan opuesto a su arribo a la delegación y -por el contrario- aseguró que mantienen una “excelente” relación. A las tareas diarias, indicó que se suman las reuniones con los coordinadores cada quince o veinte días y que también habla mano a mano con el resto. “Los escucho, tratamos de contenerlos y gestionarles algunas cuestiones, además de que tengan los uniformes, los botines y lleven conos y carteles hasta cuando pintan un cordón”, afirmó el delegado, que quedó a cuatro finales de recibirse de técnico en Seguridad e Higiene.

En cuanto a las obras, además de la instalación de las luces LED por toda la avenida 520 y la 143, anunció que volverán los trabajos de asfaltado por la 137, donde ya se vio el movimiento de los operarios. Según anticipó, se realizaría desde 32 a 520.

Asimismo, destacó la finalización del conducto aliviador de 143. Para que se concretara fue central la reubicación de los cables madre que venían de la usina de Edelap de 146 y 526. “Antes 527 y 528 se inundaban mucho y mejoró muchísimo el escurrimiento. Además, se está dragando todo el canal del arroyo alrededor de la usina y la 144 para poder empalmarlo. Se suma a la limpieza constante para que no se junte basura”, detalló.

A casi seis meses de haber desembarcado en el edificio clon al de la delegación de Olmos -construidos por la empresa Walmart en 1997 para poder instalarse en la ciudad-, está enfocado en continuar una gestión sin “cosas raras”. “Llevo archivo de todo, con número de inventario. Trabajo de esta forma, si me dan una responsabilidad, no les puedo fallar”, recalcó y cerró: “Estoy de paso y es el legado que tengo, para que cuando me vaya pueda caminar tranquilo y que los vecinos me saluden”.

 

Del legado de su padre a la tarea encomendada por el Municipio, luego de meses calientes en el edificio de 32 y 137. La importancia del trabajo con las instituciones, las obras terminadas y las que se vienen, la relación con los cooperativistas y su militancia en el vecinalismo. El funcionario no esquivó ningún tema en este mano a mano con 0221.com.ar.

24 de noviembre de 2018

“Siempre miro para adelante, nunca hacia atrás”, empezó Ulises Di Gregorio, mientras revolvía el pocillo de café. Al costado, varios papeles y un teléfono que no paraba de recibir mensajes. Llegó a la delegación de San Carlos a fines de mayo pasado con el objetivo de encarrilar el centro comunal, sacudido tras la convulsionada salida de Federico Bracini. “Lo que pasó quedó con el delegado anterior no me compete, pero encontré un centro comunal desordenado, lo ordené, lo mejoramos y seguimos trabajando”, dijo sin pelos en la lengua.

La prueba de fuego la tuvo de entrada: la “bienvenida” a la delegación se la dio una fuerte tormenta. “Así arranqué”, recordó entre risas sobre ese temporal les demandó tres días de trabajo ininterrumpidos. Al hablar del agua, no dudó en mencionar que la herida que dejó la trágica inundación de abril de 2013 sigue abierta en la localidad, pero remarcó las obras de la actual gestión.

“Sigue muy a flor de piel. En las últimas lluvias sentimos un alivio muy importante, porque se escurrió en menos de una hora. A veces la gente se asusta, no lo entiende y lo respeto, pero ante cada tormenta salimos a controlar todo, además de hacer trabajos periódicos. Somos los que más estamos con el zanjeo. Hay una línea de gobierno en ese sentido y se cumple. Responde rápido tanto la Provincia como el Municipio. El vecino se siente contenido”, expresó a 0221.com.ar, sin dejar de mover las manos. Y agregó: “Medio San Carlos debe tener mi celular. Es la única manera de llegar a la gente y la pronta respuesta que me pide el intendente”.  

EL LEGADO

Di Gregorio es un apellido conocido en la zona. Su padre Juan Carlos fue delegado de Los Hornos entre 1979 y 1981, además de presidente y refundador del Club Alumni, entre otras instituciones platenses de las que formó parte. “Vengo con una herencia, ocupar este cargo era un sueño a cumplir. Repetir la historia es muy emocionante”, contó emocionado, mirando de reojo algunos cuadros en su homenaje que cuelgan a su izquierda. Por eso confesó que no dudó un minuto cuando Nelson Marino, el secretario de Gobierno de la Municipalidad, le encomendó la administración del centro comunal de 32 y 137.

Su militancia comenzó en el vecinalismo y luego con el dirigente massista Gerardo Jazmín, quien lo postuló como consejero escolar en 2015. “Un sereno para cada escuela”, fue la propuesta que encabezó con Alternativa Vecinal Platense y por la que en su momento consiguió alrededor de 7 mil firmas. Acompañó a Jazmín durante su estadía en el Concejo Deliberante y tras su salida empezó a trabajar con Fernando Ponce.

El hombre de 45 años que sigue viviendo en Los Hornos también pasó por la Fundación Futuro, la Asociación Amigos del Ford La Plata, Amigos del Ferrocarril Provincial y la subcomisión de automovilismo de la Técnica 8 de Tolosa. En toda la entrevista remarcó la importancia del fortalecimiento de las instituciones y del trabajo que desarrollan en conjunto con la delegación. “Son una importante fuente de contención desde lo social. Trato de estar constantemente en una escuela o en un club para ayudar. Llevamos bolsas, colaboramos con la limpieza, pintamos y si tienen que arreglar algo urgente, vamos”, subrayó.

En ese marco, también hizo hincapié en las tareas desarrolladas con la Secretaría de Desarrollo Social, especialmente en lo que respecta a emergencias y la posterior asistencia al vecino damnificado. Según Di Gregorio, en caso de un incendio, otorgan colchones y frazadas en menos de dos horas. “Son protocolos ágiles en un momento difícil”, insiste el delegado de San Carlos.

Hace más de una década lo vivió en carne propia: se le prendió fuego su casa. “Estaba solo mi hijo y llegué justo. Yo estaba con un amigo, que me dijo de quedarme a tomar un café, no quise. Si me quedaba no sé qué hubiese pasado. Llegué, me envolví con una manta y lo saqué. Sé lo que se siente, por eso cuando a alguien le pasa, actúo enseguida para resolverlo”, dijo sobre el dramático episodio, que se desencadenó por un descuido con una salamandra.

LOS COOPERATIVISTAS Y LAS OBRAS

Di Gregorio descartó de plano que los trabajadores de las cooperativas se hayan opuesto a su arribo a la delegación y -por el contrario- aseguró que mantienen una “excelente” relación. A las tareas diarias, indicó que se suman las reuniones con los coordinadores cada quince o veinte días y que también habla mano a mano con el resto. “Los escucho, tratamos de contenerlos y gestionarles algunas cuestiones, además de que tengan los uniformes, los botines y lleven conos y carteles hasta cuando pintan un cordón”, afirmó el delegado, que quedó a cuatro finales de recibirse de técnico en Seguridad e Higiene.

En cuanto a las obras, además de la instalación de las luces LED por toda la avenida 520 y la 143, anunció que volverán los trabajos de asfaltado por la 137, donde ya se vio el movimiento de los operarios. Según anticipó, se realizaría desde 32 a 520.

Asimismo, destacó la finalización del conducto aliviador de 143. Para que se concretara fue central la reubicación de los cables madre que venían de la usina de Edelap de 146 y 526. “Antes 527 y 528 se inundaban mucho y mejoró muchísimo el escurrimiento. Además, se está dragando todo el canal del arroyo alrededor de la usina y la 144 para poder empalmarlo. Se suma a la limpieza constante para que no se junte basura”, detalló.

A casi seis meses de haber desembarcado en el edificio clon al de la delegación de Olmos -construidos por la empresa Walmart en 1997 para poder instalarse en la ciudad-, está enfocado en continuar una gestión sin “cosas raras”. “Llevo archivo de todo, con número de inventario. Trabajo de esta forma, si me dan una responsabilidad, no les puedo fallar”, recalcó y cerró: “Estoy de paso y es el legado que tengo, para que cuando me vaya pueda caminar tranquilo y que los vecinos me saluden”.

 

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