Tres semanas después, la medida empieza a tener un impacto directo en la atención de los pacientes. Es que tras del cese del “practicantado”, el tiempo de espera en la guardia del nosocomio se extendió a dos horas y media y hasta tres. En aquella oportunidad, el director del Hospital, Alberto Urban,fue tajante: “La figura del practicante no existe” le dijo a 0221.com.ar. En esa línea, justificó su decisión y aclaró que una paciente había denunciado en el Colegio de Médicos de La Plata que había sido atendida por una persona que no tenía matrícula ni autorización para estar ahí.
Los médicos encargados de la guardia no tomaron la decisión de las autoridades del hospital de la misma forma y la calificaron de “arbitraria y que no tiene un pretexto legal”. También consideraron que la disolución genera un claro perjuicio para la formación de los futuros médicos, quienes ven limitada la posibilidad de estar en contacto con pacientes y conocer cómo trabajan los profesionales dentro de una instutición.
“Las practicantes son una herramienta muy linda del hospital. Nos ayudan mucho con el tema de los tramites, jeringas, sueros y otros labores que agilizan la atención al público que se acerca con diferentes enfermedades o necesidades”, afirmó a 0221.com.ar la médica de guardia del San Martín Luciana Quain. “Cuando ellos no están se sobrecarga mucho la espera, porque somos tres doctores para una guardia a la que se acercan 150 personas”, detalló.
Desde hace varios años, los estudiantes de las carreras de Medicina asisten a las guardias médicas para contar con herramientas y tener contacto con los pacientes. Si no fuera así, un alumno puede pasar cinco años de recorrido académico sin estar en contacto con personas que tengan problemas de salud.
“La mayoría de las materias son teóricas pero se necesita estar en contacto con la gente. Hace 50 años que optamos por las prácticas, pasa en todos los hospitales de la región”, explicó la doctora y agregó que “esta medida solo se aplicó en el San Martín, fue una resolución interna de los directores de turno”.
Por su parte, la facultad puso a disposición todas las herramientas legales para que, en forma conjunta, las partes puedan encontrar una solución para el conflicto que se generó por la denuncia que llegó al Colegio de Médicos. Tanto para los médicos de la guardia y somo los propios estudiantes de la UNLP, esa situación nunca existió.
“El comunicado no da explicación del motivo. Nosotros realizamos las investigaciones que desencadenaron a la firma del documento y fue una exposición que se hizo en el Colegio que, como era de esperar, no tiene carácter de denuncia”, aclaró Quaid. En ese sentido, afirmó que el hospital tiene un registro virtual y un libro de guardia donde figuran todos los datos de los pacientes que ingresan al establecimiento. Llamativamente, la persona que realizó la queja en el Colegio no figura como atendida en el San Martín durante los últimos quince meses.
“Se armó todo esto por alguien que estaba en disconformidad. Ni siquiera fue un paciente”, expresó la doctora. “Los chicos están todos registrados en admisión, no son NN. En nuestro hospital se registra todo con nombre, apellido y todos sus datos filiatorios, más la cantidad de materias que tienen rendidas”, remarcó.
En la provincia de Buenos Aires, la figura del “practicante” existe desde 1961 y fue reglamentada mediante el decreto 3957/61, mientras que en el 1964 se acomodaron algunos artículos para definir las funciones de cada uno de los estudiantes. “Mantuvimos una reunión con los directores Alvarez y Urban para que nos muestren los decretos derogados y que nos digan que el practicante no existe, porque esa es la pata legal para que nos digan porqué decidieron prohibirlos en el San Martín”.
“No podés eliminar a todo alumno que quiere aprender de forma voluntaria, gratuita y desinteresada, muchas veces laburan más que los propios médicos de turno. Lo peor que todo pasó por una persona”, relató Quaid. “Lo que no aprendí en la facultad, lo aprendí en el Hospital. Yo misma venia gratis porque yo quería, nadie me obligó”, insistió la doctora con un tono que delataba su molestia por la situación.
Hasta el momento, tanto Alvárez como Urban, no han brindado respuestas para solucionar el conflicto que genera trastornos e incrementó el tiempo de espera en la guardia del Hospital San Martín. “Todos los miércoles y viernes les pregunto a los directores qué novedades tienen pero solo me dicen que están trabajando. Estoy muy molesta con este tema”, cerró la médica.