Nadie sabe cómo ni por qué, pero todos miran de reojo a sus vecinos esperando que uno de ellos estalle en un arranque de furia. Un simple viaje en ascensor se ha convertido en una aventura de alto riesgo, o al menos así se vive en el edificio platense donde un desconocido escribió “caca” en la puerta de entrada y mantiene en vilo a los habitantes del inmueble.






