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Inicia el juicio por el homicidio de Manuel Storani: 7 años de vigilia e impunidad

El hijo del dirigente radical Federico Storani murió en 2016, cuando la lancha en la que viajaba fue impactada por otra que navegaba a alta velocidad. El acusado nunca estuvo preso y dilató el proceso con múltiples recursos. Ahora podría carerle una condena dura. La lucha, las marcas y el testimonio de un padre desolado.

Se subió a cada una de las embarcaciones de Prefectura aferrado a la esperanza de encontrar a su hijo. Era "excelente nadador" y la idea era que, tras el impacto que había partido en dos la lancha en la que navegaba, había logrado llegar hasta alguna costa en el Delta del Tigre y estuviera aturdido. Se sumaron embarcaciones particulares a la búsqueda de ese chico de 14 años. Su padre también lo buscó desde el aire, en helicóptero. Fueron tres días en los que el dirigente radical Federico Storani no se alejó del río. Una y otra vez se subía a todo lo que le permitiera recorrerlo tratando de que su mirada le devolviera la de su hijo Manuel Storani. Los oficiales de Prefectura seguramente sabían que ya no había posibilidades de encontrarlo con vida; de hecho, estaban trabajando también los buzos, pero cómo decirle eso a un padre. Él seguía pensando en las posibilidades de cómo se podría haber salvado.

Sabía que su hijo estaba con su celular, se le ocurrió tratar de rastrearlo para que pudieran delimitar el rango de búsqueda. No fue posible. Seguramente por el agua ya estaba apagado. Su madre, Ángeles Bruzzone, esa misma noche del 31 de marzo de 2016 fue rescatada del río. Murió horas después, producto de los fuertes golpes recibidos, en el hospital de San Fernando. Ella estaba con Manuel en su regazo cuando se produjo el brutal impacto de otra embarcación que, tras partir la lancha en dos, se trasladó por tierra 50 metros más.

A Prefectura llegaban la familia y los amigos de Storani. Los periodistas esperaban en la puerta. Él seguía de pie en cada lancha que salía a buscarlo. Tres días después, durante la noche, un buzo de la Marina, que se había sumado a la búsqueda, encontró el cuerpo cuando finalmente emergió -la autopsia revelaría que había muerto casi en el acto-. Su padre quiso reconocerlo.

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Ángeles Bruzzone y Manuel Storani murieron luego que una lancha impactara contra la suya a toda velocidad.

Siete años pasaron del día en que Manuel y su madre perdieron la vida. Recién este lunes 2 de octubre comenzará el juicio oral contra Pablo Torres Lacal, acusado de triple homicidio con dolo eventual. Esa noche también murió un amigo del imputado que iba con él en la lancha que timoneaba, Francisco Javier Gotti, pero su familia no se presentó como particular damnificada. Lacal, de 55 años, nunca estuvo preso. De ser hallado culpable, podría pasar entre 8 y 25 años tras las rejas.

Los testigos previstos para el debate son 49; el primero es el padre de Manuel. Será la primera vez que Storani vea a Torres Lacal. En todos estos años, el imputado no se presentó a ninguna de las audiencias en las que hubieran podido coincidir; lo hacia a través de sus abogados. Con recursos a la Cámara de Casación y a la Corte, el proceso se fue dilatando. En el medio, intentos de cambios de imputación.

"No sé qué me va a pasar cuando lo vea. Pienso que ya lo tengo claramente identificado, como que es una persona desaprehensiva de las tantas que hay; un pendeviejo que busca la adrenalina y cree que puede poner en riesgo la vida de los demás para tener un ratito de placer. No me interesaría decirle nada. Sí mirarlo para decirle con la mirada 'más tarde, más temprano, la Justicia llega'" "No sé qué me va a pasar cuando lo vea. Pienso que ya lo tengo claramente identificado, como que es una persona desaprehensiva de las tantas que hay; un pendeviejo que busca la adrenalina y cree que puede poner en riesgo la vida de los demás para tener un ratito de placer. No me interesaría decirle nada. Sí mirarlo para decirle con la mirada 'más tarde, más temprano, la Justicia llega'"

El dolo eventual implica que la persona se representó lo que podía pasar si actuaba de la manera en que lo estaba haciendo y, sin embargo, no cesó en esa conducta. Es lo que hace que el monto de la pena en expectativa sea alto.

LA VIGILIA Y LAS MARCAS

Fueron siete años en los que Storani pasó por todos los estados. Vecino de Gonnet, donde formó su familia, es abogado, hombre de Derecho, pero también por su cabeza se cruzó la idea de la "Justicia por mano propia". Fue pensar en cómo era su hijo lo que alejó esa idea rápidamente. Su cuerpo le pasó facturas y se enfermó. Lo superó y siguió en el largo camino de la Justicia. Demasiado largo. Storani es un hombre público, con recursos económicos e intelectuales. ¿Qué es lo que queda para las familias que no tienen las mismas posibilidades?

Si bien nunca hizo uso de lo que pasó con su hijo en su carrera política, dio notas cada vez que la causa se atascaba por algún recurso legal pero destinado al único fin de dilatar el proceso. Entonces su imagen política era atravesada por la de un padre con un dolor irreparable pero que, al mismo tiempo, no pide venganza, sino Justicia: reclama un fallo "ejemplar".

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Federico Storani ríe junto a su hijo, Manuel.

Cada 22 de octubre, la fecha de nacimiento de su hijo, y cada 31 de marzo, la de su muerte, escribía públicamente para Manuel. Otra faceta que la gente no conocía del hombre político pero que sí conocía mucho Manuel. De hecho, cuando le preguntaban "de qué trabaja tu papá", él respondía: “Escribe libros”.

"Soy un hombre formado en el Derecho, soy abogado, soy profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata. Vivirlo en carne propia da un plus. La justicia funciona bastante mal; se dice habitualmente que justicia que tarda mucho no es justicia o que la que se demora mucho o es muy morosa no es justicia. En mi caso, no podría decir eso: yo creo que ha habido diferentes escalones, hay quienes actuaron muy bien. Por supuesto que creo que la Justicia tiene que mejorar muchísimo para que exista realmente un Estado de Derecho", sostiene Storani.

EL HOMICIDIO

Manuel y Ángeles viajaban junto a cuatro personas en la lancha Mad II. Venían de festejar un cumpleaños en un restaurante en medio de las islas del Tigre. Mientras navegaban por el Canal Vinculación, la lancha Shark II, timoneada por Torres Lacal, quien iba acompañado por Gotti y por otro amigo, se dirigía a un bar en el Delta. Según varios testigos, la tripulación "estaba exaltada".

Los sobrevivientes declararon que la lancha de Torres Lacal venía rápido y haciendo zigzag. Impactó contra la Mad II casi sin que quienes la tripulaban la vieran venir. Los análisis de los peritos demostraron que Torres Lacal conducía a la velocidad máxima. Su lancha dio en el medio de la Mad II, del lado donde iban Manuel y Ángeles. La partió a la mitad, siguió su curso y terminó 50 metros después, arriba de la tierra.

Los sobrevivientes declararon que la lancha de Torres Lacal venía rápido y haciendo zigzag. Impactó contra la Mad II casi sin que quienes la tripulaban la vieran venir.

"Se los llevó por delante sin haberlo advertido siquiera porque nunca bajó la velocidad, ni siquiera frente al impacto; el acelerador terminó a fondo y la lancha terminó en la mano de enfrente, en la ribera enfrentada, una reacción extraordinaria de la lancha, que se dio vuelta en el aire y salió disparada a toda velocidad", dice Carlos Acosta, el abogado que representa a Storani. "La embarcación donde iba Manuel tenía todas sus luces y condiciones de seguridad en orden conforme se determinó pericialmente", agrega el letrado.

EL JUICIO ORAL

El Tribunal Oral en lo Criminal 1 de San Isidro, integrado por los jueces Alberto Ortolani, Gonzalo Aquino y Sebastián Urquijo, escuchará a los testigos. El fiscal es Diego Calegari. Si bien a Torres Lacal no se le hizo alcoholemia en el momento del hecho, David Hernán Di Rico, la otra persona que iba con él en la lancha, admitió que habían tomado cerveza. La autopsia de quien iba en la lancha con ellos dio que estaba alcoholizado.

En aquel momento, Storani buscaba a su hijo aferrándose a la seguridad de encontrarlo con vida, sin poder pensar en otra opción, y mucho menos ocuparse de la causa. Eso vino después. Incluso con la propuesta de ir a un juicio abreviado por parte de la defensa cambiando la imputación.

Los testigos previstos para el debate son 49; el primero es el padre de Manuel. Será la primera vez que Storani vea a Torres Lacal.

"Nunca vi al homicida personalmente. Además de ser una persona que permanentemente intentó obstaculizar el desarrollo de la causa y de la Justicia, no se presentó personalmente a ninguna de las audiencias, por ejemplo en el ámbito civil, donde era citado", cuenta Storani, que estará compartiendo el mismo espacio desde el lunes en la sala de audiencias.

"No sé qué me va a pasar cuando lo vea. Pienso que ya lo tengo claramente identificado, como que es una persona desaprehensiva de las tantas que hay; un pendeviejo que busca la adrenalina y cree que puede poner en riesgo la vida de los demás para tener un ratito de placer. No me interesaría decirle nada. Sí mirarlo para decirle con la mirada 'más tarde, más temprano, la Justicia llega'", confiesa el padre de Manuel.

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Storani buscó a su hijo durante 3 días hasta que un buzo de la Prefectura Naval finalmente halló su cuerpo.

“Ante el dolor indescriptible que es la pérdida de un hijo, que es inconmensurable y es irreparable, uno pasa por todos los estados. Por una tristeza extrema y hasta también fantasea en algunos momentos en hacer justicia por mano propia. Traté de estar más tranquilo y lo logré. Busqué ser muy coherente con lo que fue Manu en vida. Él desechaba completamente la violencia, cultivaba la amistad, la solidaridad, tenía mucha belleza en su persona, en el amor por la naturaleza, en las causas que abrazaba. Decidí apostar a una lucha en la Justicia. La justicia en Argentina es un camino dificilísimo, pero nunca hay que bajar los brazos. Me doy cuenta de lo mucho que hay que mejorar para que Argentina sea realmente un Estado de Derecho donde todo el mundo tenga acceso a la Justicia”, dice el dirigente radical.

Espera un “fallo ejemplar”. Antes de que le pasara a su hijo, como político había hecho declaraciones por los hechos de transito en los que se perdían vidas “casi como un epidemia”.

LAS DOS CARAS DE LA TRAGEDIA

La defensa del acusado no hizo aún declaraciones públicas. Torres Lacal nunca, al menos hasta ahora, habló con la prensa. En estos años viajó varias veces al exterior, se dedicó a la importación de objetos de decoración y se casó, según publicó en su momento en la redes sociales.

La vida de Storani, en cambio, ya nunca más fue la misma. Tampoco lo será después del juicio. "Lo que más extraño de Manu son sus abrazos, que eran muy lindos abrazos, en silencio. No éramos muy expresivos en decirnos demasiado 'te quiero', pero transmitíamos en los abrazos ese amor. También extraño nuestras conversaciones en silencio; a veces estábamos largos ratos en silencio, uno y el otro, y nos mirábamos y a veces nos sonreíamos, sabíamos en parte lo que estábamos pensando", dice Storani, que en cada nota intenta no quebrarse.

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El exdiputado nacional tenía 50 años cuando Manuel nació y había sido un bálsamo de ese vertiginoso mundo de la política.

Manuel era su hijo de la "adultez": el exdiputado tenía 50 años cuando nació y se había convertido en el bálsamo de ese mundo vertiginoso de la política.

"Extraño la vinculación excelente que él tenía con sus hermanas. Mirar su despertar adolescente, que lo llevaba de manera tan linda, tan atractiva, tan respetuosa. En fin, lo extraño. Extraño a Manuel", dice Federico.

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