El mercado de la indumentaria en Argentina enfrenta uno de los momentos más críticos de los últimos años, marcado por una fuerte caída de ventas y un récord histórico en la compra de ropa importada. Durante junio, cayó la cantidad de compras en relación a 2024 pero se duplicó respecto a las internacionales, lo cual pone a la industria textil en jaque.
Según la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), entre enero y mayo de 2025, los argentinos gastaron 1.572 millones de dólares en indumentaria adquirida en el exterior, lo que representa un salto del 136% interanual y supera en un 9% el récord previo de 2017.
A esta tendencia se suma el crecimiento explosivo del régimen puerta a puerta, que permite recibir compras realizadas en el extranjero directamente en el domicilio: los envíos aumentaron un 211% en lo que va del año, y solo en mayo treparon un 253%. Esta dinámica está modificando los hábitos de consumo, impulsada por la facilidad de acceso a plataformas digitales y precios más bajos que los del mercado local.
Mientras tanto, la situación puertas adentro es desalentadora. Las ventas de ropa en el país cayeron un 7,7% interanual entre mayo y junio, con un escenario cada vez más complejo para los comercios e industrias del sector. Por primera vez en tres bimestres, las empresas con caída de ventas (56%) superaron a las que registraron subas (32%). Entre los principales problemas mencionados aparecen la falta de demanda, el aumento de costos, el exceso de stock, la presión impositiva y la competencia desigual con productos importados.
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Bajó la venta de indumentaria en Argentina.
Baja venta de indumentaria
El estudio de la CIAI destaca además que un 58% de las firmas no logra trasladar los aumentos salariales a los precios de venta, lo que agrava la rentabilidad del negocio. Un 23% solo lo hace de manera parcial, en un contexto en el que también pesan alquileres elevados, servicios en alza y retrasos en la cadena de pagos.
La combinación de estos factores está generando un deterioro acelerado en la actividad textil, afectando tanto a comerciantes como a productores. La ampliación del comercio digital transfronterizo y la liberalización del régimen de courier amplifican la presión sobre un sector que ya venía golpeado, consolidando una crisis que amenaza con profundizarse en lo que resta del año.