En las primeras horas de este domingo llegaría a la Tierra la tormenta solar más potente en los últimos 7 años y podría volver a generar una serie de fenómenos astronómicos que maravillaron al mundo en mayo pasado. Los expertos esperan que auroras polares extraordinarias, incluso en latitudes medias y visibles de noche en lugares en los que no suelen producirse.
El 10 de mayo pasado las auroras se pudieron ver en latitudes tan bajas como Canarias o Puerto Rico, pero también en el hemisferio sur en Australia, Nueva Zelanda, Argentina y Chile.
El Sol ya disparó en octubre dos de las llamaradas solares más potentes de esta década, después de un periodo relativamente tranquilo, desde mayo pasado. Fueron dos de clase X en 48 horas. La última, de clase X9.0, tuvo lugar en una región muy activa del Sol.
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La radiación de la llamarada ionizó la parte superior de la atmósfera de la Tierra y causó un profundo apagón de onda corta sobre África y el Atlántico Sur. El efecto inmediato de esta secuencia fue un apagón de radio de clase R3, clasificado como "fuerte"; y que generó un fuerte revuelo en todo el planeta.
Los efectos que podría tener la tormenta solar
La actividad electromagnética del Sol puede causar la pérdida de señal en comunicaciones de radio de alta frecuencia e interferir en la señal de los satélites GPS.
Además, y aunque puede que no sea este el caso, las llamaradas solares pueden ir acompañadas de eyecciones de masa coronal, erupciones de material que pueden alcanzar la Tierra en forma de tormentas solares, produciendo auroras, poniendo en riesgo a los astronautas con un aumento de la radiación e induciendo corrientes eléctricas en los transformadores.
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Los expertos advierten que la tormenta solar podría generar auroras en lugares que no es usual verlas.
La más potente del siglo había ocurrido en Halloween de 2003. Fue de clase X17 y provocó auroras visibles hasta en latitudes más bajas de lo habitual. Para ponerlo en perspectiva, la llamarada de clase X9.0 es la más potente desde el 6 de septiembre de 2017, cuando una fulguración X9.3 produjo interrupciones en las comunicaciones por radio y en los sistemas de navegación por satélite. Es la segunda llamarada solar de clase X que se registra esta semana desde la misma región activa del Sol.