ver más

Pasó seis años preso por un femicidio en La Plata y una pericia 3D cambió por completo el caso

El caso ocurrió en 2020 en una finca de Etcheverry y tuvo un giro judicial tras una investigación que se extendió durante seis años.

Por Martín Soler Redactor Judiciales

Roger Misael Cata Tarraga pasó seis años en prisión preventiva acusado de haber cometido un femicidio en La Plata. El caso había sido presentado inicialmente como un crimen de violencia de género: según la versión policial difundida en aquel momento, el joven había matado de un disparo a su pareja, Ángela Correa, en una finca de la localidad de Etcheverry.

Seis años después, la historia judicial terminó de una manera muy diferente. Una reconstrucción del hecho mediante tecnología 3D, realizada con intervención de fuerzas federales, concluyó que el disparo se produjo de arriba hacia abajo y que existió un forcejeo. Para la defensa, esos elementos resultaron incompatibles con la hipótesis de un homicidio intencional y permitieron sostener que se trató de un accidente.

La causa finalmente se cerró mediante un juicio abreviado celebrado ante el Tribunal Oral Criminal N° 1 de La Plata. Cata Tarraga fue condenado a cinco años de prisión por homicidio culposo, una calificación sustancialmente diferente de la acusación original por femicidio.

La sentencia fue dictada por el juez Ramiro Fernández Lorenzo, con la intervención del fiscal de juicio Lucas Domski y del defensor particular Ezequiel Grasso.

El juicio permitió revisar la hipótesis inicial y llevó el caso a una resolución judicial diferente a la prevista

El caso que comenzó como un femicidio

El hecho ocurrió en 2020, durante la pandemia de coronavirus. Cata Tarraga y Correa eran de nacionalidad boliviana y trabajaban en tareas vinculadas a la horticultura en la zona rural de La Plata.

La información policial difundida después del hecho describió una escena de extrema violencia. Se informó que un hombre había matado de un disparo a su pareja en una finca ubicada en 263 entre 44 y 45 y que el sospechoso había sido detenido cuando intentaba escapar del lugar.

La víctima, de 24 años, había recibido un disparo en el abdomen. Cata Tarraga, que entonces tenía 25 años, fue detenido cerca del lugar y se secuestró un revólver calibre .22.

Con esos elementos, la investigación avanzó bajo una hipótesis de homicidio agravado por el vínculo y posteriormente como un crimen cometido en un contexto de violencia de género. La fiscalía especializada en Violencia de Género, a cargo de Mariana Rufino, sostuvo que había existido intención de matar y la causa llegó a la instancia de juicio con esa acusación.

Pero cuando Grasso tomó la defensa, encontró elementos que, según explicó, no encajaban con la hipótesis de un femicidio. No había denuncias previas por violencia ni antecedentes de maltrato entre la pareja. Además, el episodio había ocurrido en una propiedad perteneciente a familiares de la víctima, en una zona rural donde ambos trabajaban la tierra. La pregunta que se planteó la defensa fue sencilla: si Cata Tarraga había querido matar a su pareja, ¿por qué hacerlo en la casa de unos tíos y en medio de un ámbito familiar?

En 2020, un hombre fue detenido en La Plata acusado de matar de un disparo a su pareja

La reconstrucción 3D que cambió la hipótesis

La defensa no discutió que Cata Tarraga había estado en el lugar ni que el arma había sido manipulada. La discusión pasó por otro punto: qué había ocurrido exactamente en los segundos previos al disparo. Según relató Grasso, su asistido no podía reconstruir lo ocurrido. El abogado planteó entonces como teoría del caso que la muerte había sido consecuencia de un accidente durante un forcejeo.

La fiscalía inicialmente no compartió esa hipótesis. Sin embargo, después de distintas tratativas, el fiscal de juicio Lucas Domski consideró que podía tratarse de una explicación viable y avaló la realización de una reconstrucción del hecho.

El procedimiento fue realizado con participación de Gendarmería Nacional y la Policía Federal y demandó varios años de trabajo. El resultado fue determinante para modificar la mirada sobre el caso: la pericia estableció que la trayectoria del disparo era de arriba hacia abajo y que existían elementos compatibles con un forcejeo.

Para la defensa, esa reconstrucción resultó clave porque permitía explicar cómo el arma podía haber sido accionada sin que existiera una decisión deliberada de matar. La mecánica reconstruida se alejaba así de la escena de un hombre que apunta deliberadamente contra su pareja y se acercaba a la de un disparo producido accidentalmente durante una pelea o forcejeo.

Una pericia oficial avaló la teoría del caso del abogado Ezequiel Graso

De seis años de preventiva a una condena por homicidio culposo

El documento judicial incorporado al expediente deja constancia de que el 11 de agosto de este año se registró el testimonio correspondiente al juicio abreviado. En esa audiencia, Cata Tarraga prestó su consentimiento al juicio abreviado y el Tribunal Oral Criminal I aprobó el acuerdo alcanzado entre las partes.

El acusado fue condenado a cinco años de prisión y accesorias legales como autor responsable del delito de homicidio culposo. También se dispuso el decomiso del arma secuestrada y las costas quedaron a cargo de la parte vencida.

La resolución tiene un dato particularmente significativo: la propia sentencia dejó asentado que la pena ya había sido cumplida con el tiempo que Cata Tarraga llevaba detenido en prisión preventiva. El cómputo estableció que la pena había vencido el 2 de agosto de 2025, por lo que el juez dispuso su inmediata libertad por haber cumplido la condena con el tiempo de prisión preventiva sufrido.

Es decir que el hombre que había llegado a la causa como acusado de un femicidio y permaneció seis años privado de su libertad terminó recibiendo una condena por un delito culposo: una muerte provocada sin intención.

Una historia que comenzó con una certeza y terminó con otra

La diferencia entre las dos hipótesis no es menor. En 2020, la información difundida por usinas policiales tras el crimen presentó a Cata Tarraga como el hombre que había matado de un disparo a su pareja. La investigación avanzó bajo la hipótesis de un crimen de género y el acusado permaneció durante años en prisión preventiva.

La reconstrucción ordenada durante la etapa previa al juicio permitió revisar aquella primera interpretación.

La pericia oficial determinó una mecánica del disparo compatible con un forcejeo y con una trayectoria descendente. Sobre esa base, la teoría del accidente adquirió sustento técnico y terminó desplazando la hipótesis de un homicidio intencional.

El desenlace judicial fue, por eso, muy diferente del que parecía anunciado en 2020: Cata Tarraga no fue condenado por femicidio ni por homicidio doloso. Fue condenado por homicidio culposo y recuperó la libertad al considerarse cumplida la pena con los años que había pasado en prisión preventiva.

La causa deja además una pregunta sobre el uso de la prisión preventiva en investigaciones que comienzan con una hipótesis criminal que luego puede ser modificada por la evidencia. En este caso, fueron necesarios seis años para que una pericia de reconstrucción del hecho permitiera llevar a juicio una explicación radicalmente diferente de aquella con la que comenzó la investigación.

Te puede interesar