Durante la misa por la celebración de San Cayetano, el arzobispo Gustavo Carrara llamó a profundizar la devoción al santo desde el pedido de pan y trabajo. Remarcó que el alimento debe estar ligado a la justicia y que el empleo representa una fuente de dignidad para construir una Argentina mejor.
La celebración reunió a fieles provenientes de distintos puntos de la ciudad, junto con seminaristas y comunidades de vida consagrada. La Eucaristía fue concelebrada por el párroco del santuario, Diego Doldan y otros sacerdotes.
Al referirse a la imagen de la Virgen María entregando al Niño Jesús a San Cayetano, monseñor Carrara destacó el sentido central de esa escena. “El primer regalo que nos hace nuestro Santo Patrono y amigo es darnos a Jesús”, expresó durante la homilía.
La relación del santo con el Niño Jesús también ocupó un lugar destacado en las palabras del arzobispo. Carrara recordó su especial devoción por el pesebre y sostuvo que, desde el momento en que recibió al Niño en sus brazos, “no lo soltó más”.
Gustavo Carrara destacó el vínculo de San Cayetano con Jesús y su papel como Patrono de la Providencia
En Argentina, la devoción a San Cayetano quedó fuertemente asociada al pedido de pan y trabajo. Carrara recordó que esa tradición adquirió una expresión particular desde la década del ‘30, cuando comenzó a incorporarse la espiga como símbolo de esa solicitud.
El pedido del Arzobispo Gustavo Carrara a San Cayetano
El arzobispo vinculó el tradicional pedido de los fieles con una mirada social. “Cuando pedimos pan, ¿qué pedimos? Pedimos justicia”, afirmó, al señalar que resulta inaceptable que, en una tierra con capacidad para producir alimentos, haya personas que deban endeudarse para comer o recurrir a comedores comunitarios.
En la misma línea, explicó que el pedido de trabajo también tiene una dimensión vinculada con los derechos: “Cuando pedimos trabajo, estamos pidiendo dignidad”, sostuvo, al destacar que un empleo permite llevar el pan a la mesa, desarrollar los propios talentos y contribuir a la construcción del país.
La misa reunió a fieles, sacerdotes, seminaristas y comunidades de vida consagrada
Como cierre de su mensaje, Carrara pidió la intercesión de San Cayetano para construir una Argentina en la que el pan llegue a cada mesa y sea fruto de un trabajo digno. “El pueblo de la Argentina quiere trabajar. El pueblo de la Argentina quiere poner el hombro a la construcción de este país”, afirmó.
La celebración concluyó con un pedido de paz para la Argentina, entendida por el arzobispo como “fruto del pan y del trabajo, de la justicia y la dignidad”. Luego se rezó un Ave María en agradecimiento y para pedirle a la Virgen que acompañe a la comunidad arquidiocesana en la preparación de la visita del papa León XIV, prevista para noviembre durante su viaje apostólico por Uruguay, Argentina y Perú.