sábado 25 de abril de 2026

El impensado final de un encuentro inesperado con los Hells Angels en La Plata

La aparición de decenas de motociclistas del grupo Hells Angels en La Plata generó una fuerte controversia entre los vecinos y dejó postales impensadas.

Permítame el lector usar la primera persona en este relato. Es que a los 61 años que cuento, pocas cosas me asombran en la ciudad y no hay asombro impersonal. En ese camino de vanas expectativas salgo a los cafés de La Plata a ver qué pasa, qué cosas pueden sorprenderme en esta ciudad, además de un tránsito alocado que debería agradecer su suerte al santo de los paragolpes.

Así, hoy, luego de varias conversaciones callejeras, sentí que debía recostar mi espalda en la silla del bar de 5 y 51. Corrían las tres de la tarde y había demorado demasiado una lectura pendiente a "Parménides", de César Aira, en búsqueda de hallar las razones por las que este genial autor no ganó el Premio Nobel de Literatura 2025.

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Pedí un exprimido de naranja y un cafecito chico, cortado. Frente a mí, disfrutando de unas varas de sombra que controlaba un sol que empieza a sonar fuerte, una familia tradicional: hombre, mujer, dos chicos y una señora que sonaba a suegra. A mi izquierda, un hombre que reía con su celular. La moza iba y venía. Sonreía cierta tranquilidad de horario. A unos metros, en la esquina, pibas y pibes de una secundaria repartían volantes de Fuerza Patria. Recordé a French y a Berutti y cavilé que la historia y el presente se dan la mano en circunstancias extrañas, pero similares.

De pronto, un señor pelado de media cabeza, con pantalones chupines, botas de cuero y una campera de jean que dejaba ver sus brazos tatuados hasta lo irreconocible, irrumpió en la escena. Preguntó en una lengua extraña si podía ocupar la mesa o eso creí entender. De algún modo enteró a la mesera que no sería el único, por lo que prefería un lugar para cuatro personas y no la de dos que le ofrecía.

Hells Angels genérica (2)
Los Hells Angels sorprendieron con su llegada a La Plata

Los Hells Angels sorprendieron con su llegada a La Plata

Y así fue. En un momento, la mesa estaba ocupada por otros tres más. Ahora pude escuchar que dialogaban en inglés. El look era parecido al que presentaba el primero. Parecido, no igual. Sin embargo, no resultaba difícil adivinar que pertenecían a la misma tribu, la misma rara tribu.

Traté de que no se percataran de que yo los observaba por sobre el libro. De pronto uno de estos tipos se paró de la reunión y se acercó a mí. Bufó algo que no entendí. Su voz sonaba a gárgara de aceite. Con el índice, me indicó que quería el encendedor. Se lo cedí. "Beer, cerveza", me dijo y me ofreció con un gesto una silla en el encuentro con sus colegas.

Tomé el encendedor de su mano que me devolvía la gentileza y en un solo movimiento ya estaba caminando a la mesa de los Hells Angels, de quienes tanto se habla por estas horas.

Bebieron varias, varias cervezas rubias que parecían traslucir un color diferente a ese amarillento tradicional: brillaban. La escena estaba pensada para una cámara de cine que, claro, no estaba por allí.

Hells Angels
Se espera que lleguen entre 3.000 y 5.000 Hells Angels a La Plata

Se espera que lleguen entre 3.000 y 5.000 Hells Angels a La Plata

Dado que no hablo una palabra de inglés y ellos nada de castellano, comprendimos que la conversación no tenía rumbo. De pronto, como por una magia, me olvidaron en la mesa y comenzaron a reír ruidosamente. Miré en mi derredor, pero nadie parecía fastidiado. Como un fantasma en un cumpleaños de 15 comprobé que mi presencia allí ya no era necesaria y volví a mi mesa.

Me resultaron, a priori, inofensivos. Esas noticias sobre su prontuario, exageradas. Dos de ellos se levantaron y se fueron; los otros dos quedaron para la paga. Y allí ocurrió lo impensado: uno tomó la cara del otro y lo besó largamente en la boca. Tan tiernos.

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