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Cristian Vander deja su banca y retoma la conducción de los telefónicos como actividad exclusiva

El líder del Sindicato de Telefónicos Cristian Vander vence su segundo período como concejal y se reduce la representación de los trabajadores en el recinto.

El calendario político avanza y en el Concejo Deliberante de La Plata varios despachos ya están vacíos desde el martes, cuando concluyeron los mandatos de los concejales que fueron electos en 2021. Entre los nombres más resonantes que se despiden está el de Cristian Vander, una de las patas gremiales que tenía el bloque oficialista de Unión por la Patria.

Dirigente gremial de larga trayectoria en el Sindicato de los Telefónicos, su carrera política dio un vuelco cuando en 2017 asumió como concejal en lo que por entonces era Unión Ciudadana. Distintas circunstancias ligadas a la interna del peronismo a partir de 2019, cuando el Frente de Todos llegó al gobierno nacional, lo colocaron en un rol clave en el deliberativo local, como presidente de una bancada de diez concejales, polo opositor potente al entonces recién reelecto intendente Julio Garro.

Más allá de que bajo su mando el bloque se mantuvo unido y nunca voto con disidencias internas, aquella gestión tuvo su desgaste producto de tensiones ligadas a la convivencia de distintos sectores, desde al alakismo al tolosismo, pasando por La Cámpora y otras agrupaciones que hasta siguen conviviendo en la vida interna de lo que en el último proceso electoral se convirtió en Fuerza Patria.

Cristian Vander, cuando asumió su primer periodo como concejal, en 2017, respondiendo a las barras del PRO

Aquel proceso de dos años cerró en 2021, cuando al vencer su primer mandato fue por la reelección en el séptimo lugar de la lista del Frente de Todos y no logró ingresar al recinto hasta dos años después, cuando varios de los electos en 2023, tras el triunfo de Julio Alak, dejaron su lugar vacante para ser funcionarios del Departamento Ejecutivo.

El rol de Cristian Vander

En ambos períodos, que en total suman seis años, Vander fue, durante buena parte de los últimos años, la referencia directa del movimiento obrero dentro del oficialismo platense. Su llegada al Concejo no fue casual ni improvisada: proveniente del sector de telecomunicaciones, secretario general del SOEESIT La Plata y dirigente de FOEESITRA a nivel nacional, construyó su perfil desde el sindicalismo y llevó esa identidad a la política institucional.

Esa doble pertenencia marcó su paso por el legislativo local y varios de sus proyectos estuvieron relacionados con el mundo laboral y de la producción. En sus distintas etapas se posicionó como una voz ligada a los derechos laborales, la defensa del empleo, y la presencia del Estado municipal en la regulación de servicios públicos y condiciones de trabajo. Desde ese lugar impulsó iniciativas vinculadas a trabajadores formales y precarizados, con especial foco en los sectores más afectados por los cambios tecnológicos y económicos: uno de los últimos proyectos –el cual generó algunas polémicas– es el de una ordenanza para regular la actividad de repartidores vinculados a aplicaciones como PedidosYa, Rappi y otras similares.

Vander conversa con Sergio Resa en una de las últimas reuniones de comisión a las que fue el funcionario que se convierte en concejal

La salida del Concejo Deliberante

El fin de su mandato abre una nueva etapa. Ya sin la responsabilidad como concejal volverá a concentrarse exclusivamente en la tarea sindical. Se supone que no se trata de un retiro de la escena pública, sino de un regreso al territorio desde el cual construyó su capital político en un contexto en el que se avecinan las luchas de los gremios contra la reforma laboral que impulsa el gobierno nacional y en el marco de una reconfiguración del sector de las telecomunicaciones que puede afectar directamente a sus representados.

Cristian Vander con el actual presidente del Concejo Deliberante, Marcelo Galland

Pero su salida deja un interrogante para el oficialismo local ya que su banca, junto con la que abandona por los mismos motivos el pastelero Julio Cuenca, deja al movimiento obrero con menos puentes directos con el movimiento obrero organizado, el cual quedará con solo dos bancas: la de la bancaria Ona Parrilli que tiene dos años más de mandato y la subsecretaria del Sindicato de Empleados de Comercio Romina Santana, quien asumirá este jueves.

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