martes 24 de febrero de 2026

Conexión cuarteto llega a Desafinado Club en City Bell con jazz, música clásica y folclore rioplatense

La agrupación que combina improvisación y excelencia musical se presentará en Desafinado Club de City Bell y 0221.com.ar dialogó con Rodrigo Pahlen.

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El multiinstrumentista, compositor y productor uruguayo Rodrigo Pahlen llega a La Plata con su obra que cruza jazz, música académica y raíces rioplatenses desde una búsqueda centrada en la composición y la improvisación. A lo largo de su trayectoria colaboró con artistas como Fito Páez, Hugo Fattoruso y Rubén Rada, entre otros y este jueves a las 21 se presentará con Conexión Cuarteto, en Desafinado Club, City Bell.

Las entradas para esta experiencia 360 –que incluye gastronomía de calidad y un ambiente agradable en diagonal 93 N°52, con estacionamiento propio– son limitadas y se consiguen contactándose al 221 506-5713.

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Paheln fue ganador en cinco oportunidades del Concurso de Composición del MEC (Uruguay) y del Premio Audem. A los 26 años estrenó y grabó con la Filarmónica de Montevideo su concierto para piano, bandoneón y orquesta junto al bandoneonista Raúl Jaurena. En su extensa vida artística, se presentó en escenarios y festivales internacionales y también desarrolló colaboraciones con Al Di Meola, Richard Bona, Paquito D’Rivera. Además, trabajó en teatro y música escénica junto a Rosy de Palma y Juana Viale.

Rodrigo Pahlen conexión cuarteto desafinado club

Su discografía incluye proyectos solistas y colectivos donde combina escritura e improvisación dentro de un lenguaje propio. En la previa de su presentación en Desafinado Club, el músico habló con 0221.com.ar sobre su obra y la experiencia que propone Conexión Cuarteto.

—El proyecto Conexión Cuarteto nace como un encuentro entre músicos que viven en distintas ciudades y escenas, ¿cómo influye esa distancia entre Barcelona y Buenos Aires, así como las distintas trayectorias, en la música que terminan haciendo juntos?

La influencia es profunda. Vivimos separados por el océano y, al mismo tiempo, compartimos muchos puntos en común en la música y en la amistad. Se produce una conexión muy potente, como la de dos amigos que hace tiempo no se ven y tienen cosas nuevas para contarse. Todos manejamos un lenguaje común donde la libertad y la espontaneidad tienen lugar dentro de una estética compartida. Además, nos conocemos hace años y eso nos da tranquilidad para asumir riesgos sin perder el eje.

—Definen el sonido como una mezcla de jazz, música clásica y elementos del folclore rioplatense, ¿en qué momento una composición les “pide” ir hacia cada uno de esos lenguajes?

Cada composición habla por sí sola: apenas empieza ya va marcando su identidad. El estilo, la forma y el lenguaje aparecen naturalmente. Puede haber quiebres, cambios de ritmo o incluso de estilo, pero siempre dentro de algo orgánico. Creo que la buena música casi se compone sola: la obra está ahí y uno simplemente descubre algo que estaba cubierto.

Rodrigo Pahlen y Juana Viale
El multiinstrumentista, compositor y productor uruguayo Rodrigo Pahlen junto a Juana Viale

El multiinstrumentista, compositor y productor uruguayo Rodrigo Pahlen junto a Juana Viale

—Gran parte del repertorio es original, ¿qué lugar ocupa la improvisación dentro de esas obras: expansión, riesgo o parte estructural de la composición?

La improvisación es parte estructural. No aparece como adorno sino como parte del discurso. Es el espacio donde la obra respira y termina de tomar forma en el momento.

—El grupo reúne un formato poco habitual -armónica, trompeta, piano y guitarra-. ¿Cómo trabajan el equilibrio tímbrico para que nadie quede en un rol tradicional de acompañamiento?

Todos somos músicos muy acostumbrados a escuchar la música antes que al instrumento. Eso hace que naturalmente sepamos cuándo tocar más, cuándo menos, y cuándo el silencio es lo mejor. A veces se pauta quién lleva la melodía, pero en realidad es una repartición de energía. La música se acomoda sola: quitar, esperar, sostener o quedarse en silencio también es tocar.

Rodrigo Pahlen conexión cuarteto desafinado club

—Van a tocar en Desafinado, un club de escucha cercana, ¿cómo cambia la música cuando el público está prácticamente dentro del escenario?

Estamos muy entusiasmados. Sabemos del cariño y la escucha que hay ahí, y del aura particular del lugar. Curiosamente, cuanto más cerca está el público más desafiante puede ser tocar: uno ve las caras, siente la energía, recibe la respuesta inmediata. En escenarios grandes ese contacto casi desaparece. En cambio en un club íntimo todo es más expuesto y también más bonito.

—Venís de tocar con artistas muy distintos: Al Di Meola, Fito Páez, Richard Bona, Rubén Rada, Hugo Fattoruso, Chano Domínguez, y de trabajar en teatro con Juana Viale en Madrid. ¿Qué te dejaron esas experiencias para el sonido de Conexión Cuarteto?

Todos me marcaron y me enseñaron que cada artista tiene algo único para entregar, y que la conexión siempre es recíproca. Trabajar con músicos como Al Di Meola o Chano Domínguez también me hizo valorar que cualquier artista que encuentra su propia voz está en el mismo nivel, más allá de la fama. Al final el camino es personal: trabajar en la propia obra, en el propio huerto. Ahí es donde se construyen los sueños.

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