En el cierre de la semana pasada se confirmó la rescisión de contrato de Franco Soldano en Gimnasia, cuando todavía le quedaba vínculo hasta diciembre. Fue un compromiso de la dirigencia en caso de que el delantero consiguiera club, como finalmente lo hizo ya que se sumará por las próximas dos temporadas a Unión La Calera de Chile.
Su salida se dio luego de que haya bajado y readecuado su salario acordado inicialmente, dejándole con su partida, además, un 10% de una futura venta. Soldano fue parte clave de la jugada que derivó en el gol de Nicolás Colazo ante Colón que le valió la salvación a Gimnasia, desde donde se va con ganas de haberse quedado.
Esto es parte de lo que contó en una charla exclusiva con 0221.com.ar, donde reveló sensaciones y sentimientos hacia el Lobo, cómo se sintió tanto él como su familia en el club, su relación con los hinchas, su rol en el plantel y también, un deseo pensando en lo que se viene y lo que puede pasar a futuro.
—¿Qué te deja Gimnasia a nivel personal y profesional?
—La verdad que mi paso por Gimnasia en estos dos años, me deja tanto a nivel profesional como personal me deja muchísimo aprendizaje, porque fueron dos años cambiantes, totalmente distintos en un club que me encontré con una familia realmente como me lo habían dicho antes de llegar. Me sentí muy cómodo desde el primer día y eso facilita mucho más las cosas, hace que uno realmente disfrute desde el lugar donde esté, me tocó cumplir un rol que nunca lo había hecho a lo largo de mi carrera, que era ser uno de los más grandes del plantel o de más experiencia. De tratar de guiar o apoyar a muchos chicos que estaban dando sus primeros pasos. Fue un aprendizaje con muchísimos errores, con algunos aciertos, pero un aprendizaje muy lindo para mí.
—¿Te hubieras quedado un año más?
—Me hubiese gustado quedarme, porque después de lo que fue el año pasado de tanto sufrir, de haber revertido la situación o de haberla terminado, mejor dicho, de la forma que queríamos con Gimnasia en primera, me hubiese gustado quedarme para disfrutar de este año. Viendo el plantel y compartiendo por ahí un poco de la pretemporada, creo y tengo mucha esperanza de que va a ser un gran año para el club. Por ese lado me da un poquito de un sabor amargo, pero fue un año de mucho desgaste el que pasó, tanto deportivo como psicológico, con muchas cosas externas a lo deportivo que necesitaba un cambio y creo que va a ser lo mejor para el club y para mí”.
—¿Qué sensaciones te quedan de la gente y el club?
—La verdad con la gente no tengo más que palabras de agradecimiento, más allá de ciertas críticas que uno las entiende por momentos, otros no tanto, me hubiese gustado quizás muchísimo más en mi posición. Creo que el año pasado habré contado cinco o seis partidos donde pudo jugar realmente de delantero, pero la gente es muy difícil reprocharle algo cuando hizo lo que hizo en Rosario, en una final por el descenso y llenando el estadio y alentando y siempre apoyando. Como lo dije en el escrito que hice en las redes sociales: una hinchada que pocas veces vi, que está loca por su club y creo que se merece tener una alegría, porque el seguimiento y la pasión que generan no se ve muy seguido.
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—¿Con qué momentos te quedas?
—Te voy a elegir dos, y si bien fueron opuestos, son los más importantes estos dos años: uno fue ganar el clásico después de tantos años y que el club realmente lo necesitaba, me tocó vivir y ver cómo los chicos identificados con el club disfrutaron de ese momento al igual que la gente. El otro momento es el partido contra Colón, la salvación y el desahogo. El poder a pesar de tener un mal año cerrarlo de la manera que queríamos, que era dejando a Gimnasia en primera. No hubiese sido lo mismo irme del club con Gimnasia en el descenso, por eso fue una satisfacción muy grande cumplir con ese objetivo.
—¿Te imaginas volviendo de alguna manera?
—Que sea un gran año para los dos, por separado y por ahí quién te dice que nos volvamos a cruzar. Siempre para que pase se tienen que juntar y dar muchas cosas, pero llegué a Gimnasia con la idea de quedarme muchos años, fueron solamente dos. Mi familia se sintió muy cómoda, yo me sentí muy cómodo. Generé y generamos un afecto muy grande con la gente que trabaja en el club en el día a día, no le cierro las puertas para nada y si nos volvemos a encontrar sea muchísimo mejor a este paso que tuve.