Después de Vélez y el gol de Marcelo Torres, se viene River, camiseta a la que Ariel Pereyra ya tuvo a mal traer siendo jugador de Gimnasia bajo las órdenes de Carlos Timoteo Griguol. La noche del domingo pasado, volvió a tener al Pata como ganador tras dejar atrás al duro rival de sus amigos: Gustavo y Guillermo Barros Schelotto.
El gol marcado por el Chelo de penal es una marca que el Lobo guarda en su historia gracias al propio Pereyra que en su época de jugador resultó prácticamente infalible. Entre 1998 y 2001 convirtió doce de los trece remates que ejecutó, y además suma otra pena máxima conquistada con la camiseta de Colón. El promedio le da un 92,86% de efectividad al nacido en Berazategui, todo un referente que tuvo Griguol a la hora de designar a los ejecutantes en ese tipo de pelota detenida.
River está en la mira y otra vez se abre la posibilidad de que el empate en los noventa reglamentarios y el adicional conduzca la definición de los cuartos de final a los remates desde los once metros. Y el Pata, ante los Millonarios, tiene un saldo a favor.
Ariel Pereyra y sus penales ante River
El domingo 5 de noviembre de 2000, en el Estadio del Bosque, protagonizó un doblete ante un gran adversario conducido por Américo Gallego. Luego de ir en desventaja con gol del Chapulín Cardetti, llegó Pereyra para igualar a los 40 minutos, y luego desnivelar a los 14 del segundo tiempo, ambos goles de penal y por infracciones sobre Claudio Enría que sancionó el árbitro Oscar Sequeira.
Sin embargo, la jornada se ensombrecía en tiempo de descuento con la definición de Javier Saviola, un gol de River que, en definitiva, le iba a servir al Boca de Carlos Bianchi que estiraba a cuatro la diferencia de puntos sobre el perseguidor Gimnasia. Todo el mundo habló del Pata en oficinas, cafés y redacciones de noticias, ya que tras las dos conquistas a River sumaba 10 goles en 13 fechas y era el nuevo goleador de Gimnasia y del fútbol argentino, solamente superado por Martín Palermo.
Ariel Pereyra gol penal River Constanzo
El gol de Ariel Pereyra a River en el Monumental, Costanzo no llega.
El 22 de abril de 2001, en el Estadio Monumental, se enfrentaban el primero de la tabla, River, y el último, Gimnasia. El partido amaneció con otro penal a pedir de Pereyra, que adelantó a su equipo a los seis minutos de juego. Después llegará el empate parcial del Millonario por un cabezazo de Eduardo Coudet, hoy entrenador de River, que precisamente estudia al Gimnasia de Pereyra en la apasionante llave de hoy.
Aquel domingo finalizó en un 3 a 3 emotivo con un gol agónico de Jorge San Esteban que el hincha recuerda como la mayor alegría de un en la que finalizó colista. “Veníamos con la meta de no perder y cumplimos. Teníamos que tratar de que ellos no manejaran la pelota, y si la teníamos nosotros, no dejar que salieran de contragolpe”, confesaba Ariel.
Un experto para Carlos Timoteo Griguol
En este marco de la ceremonia tan “temida”, Ariel siguió haciéndola simple y sencilla. Remataba fuerte y al medio. Griguol confiaba en él y la racha crecía. Pero acaso el mayor desahogo lo vivió después de sufrir una de las lesiones más difíciles en la carrera de un futbolista. Pereyra sufrió rotura de ligamentos de la rodilla derecha, en agosto de 1999, en cancha de Instituto. Casi un año después, tras varias jornadas de práctica diferenciada y rehabilitación, volvía a jugar de titular contra Chacarita en 60 y 118 y evidenciaba otra vez su capacidad para el juego aéreo y el oficio para atender la marcar a espaldas de sus compañeros de línea. Esa tarde del regreso, con la presencia de su padre Enrique en las plateas, Gimnasia ganaba y llegaba entonado a La Bombonera.
Fue cuando Pereyra volvía de su lesión y era nota de producción especial en los diarios tras un espectacular 3 a 3. Ante el Boca de Bianchi se erigió en el patrón del equipo y encima hizo dos goles. El primero, de penal, a los 36 minutos del primer acto, dejaba sin chances al colombiano Oscar Córdoba. Luego inclinó la cancha el Xeneize con dos goles de Palermo y uno de Juan Román Riquelme, hasta que el Lobo remontará con goles de Facundo Sava a los 89 minutos y de Pereyra, de jugada, a los 90’. “Quién piensa en empatar cuando va perdiendo 3 a 1 en cancha de Boca y faltando cinco minutos?, reflexionaba ante la prensa el Pata, asurando también que “ya estaba establecido que si había un penal lo pateaba yo. Siempre los tira el Coco, pero al no estar él, quedé para patearlos”.
Ariel Pereyra gol penal Boca Córdoba
Gol a Boca. El Pata volvía de una larga lesión.
Concentrarse y ejecutar con precisión significó desplazar nada menos que a San Esteban. En aquel Torneo Apertura 2000, el “3” mens sana siguió acertando ante Almagro, en Ferro; a Lanús, de visitante, y ante Huracán, de local, en un triunfazo 4-3. Ese torneo finalizó en la tabla de goleadores muy cerca del máximo artillero Juan Pablo Ángel, de River, que sumó 13, seguido por Palermo, de Boca, y Bernardo Romeo, de San Lorenzo, con 11 tantos cada uno, y los 10 de Pereyra (ocho fueron de penal), misma cifra que tuvo el delantero de Estudiantes, Ernesto Farías; Daniel Tilger, de Unión, y Luis “El Condor” Rueda, de Talleres.
El clásico de la ciudad llevó sellos de Pereyra con sus penales, ambos concretados en fechas con distinto sabor. En el Apertura, aulló el Lobo 3 a 2, en el bosque, donde convirtió el empate parcial en dos goles a los 32 del segundo tiempo, logrando definir el pleito Sava a los 43. Por el Torneo Clausura 2001, en la vieja cancha de Estudiantes, el local ganaba 2 a 0 cuando a ocho minutos del final descontó Pereyra con remate desde los once metros.
Ariel Pereyra festejo gol Gimnasia 2
El Pata y su grito de gol.
Parecía simple convertir para él. Todo comenzó en el Torneo Apertura 1996, de visitante en Colón, en una derrota 1-3 en la que señaló el empate parcial a los 12 minutos del segundo tiempo. Y continuó frente a San Lorenzo por el Apertura 1998, cuando en otra derrota, 2-3, vencía a Gustavo Campagnuolo, en otra igualdad transitoria dos a dos. Otro que completa la curiosa racha goleadora fue el 5 de junio de 2001 ante Talleres, de local, cuando a los 24 minutos anotaba el empate y luego Enría se encargada del gol de la victoria.
Una sola vez Pereyra desperdició un tiro penal en toda su carrera profesional. Fue el sábado 17 de marzo de 2001, en Newell’s vs Gimnasia, cuando Sebastián “Terremoto” Cejas se lo contuvo en el segundo tiempo y dejaba el marcador sin goles. En el 2001 fue vendido a Colón de Santa Fe, club en el que convirtió su último tanto desde el punto penal, ante Racing, en victoria Sabalera 2 a 0.