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La odisea de los hinchas de Estudiantes varados en Córdoba hace cuatro días que quieren llegar a la final

Un padre, un hijo y dos amigos están viviendo un viaje que no olvidarán nunca y al que aún le resta un capitulo en la final entre Estudiantes y Vélez.

El martes 30 de abril Walter, su hijo Matías y otros dos amigos salieron desde City Bell recargados para ver a su querido Estudiantes, que volvía a jugar una semifinal frente a Boca, esta vez por la Copa de la Liga. Con todo preparado para regresar a La Plata esa misma noche, el grupo quedó inmerso en una situación desgraciada tras sufrir dos problemas mecánicos en la zona de Villa María, a 150 kilómetros del Estadio Mario Alberto Kempes, donde siguen varados hasta el día de hoy.

En diálogo con 0221.com.ar, el protagonista de esta odisea contó cómo hicieron para llegar a ver las semis con el Xeneize, los días en Córdoba esperando reparar el auto y la campaña para poder llegar a ver la final en Santiago del Estero este domingo.

"El auto sigue en el taller, nosotros seguimos en Villa María desde el martes y me gasté un montón de guita en el arreglo del embrague, pero resultó que era otro el problema y nunca pudimos volver", contaba angustiado Walter, que todavía patea por las calles villamarienses buscando una solución para semejante odisea.

"Tuvimos que alquilar en varios lugares, no paramos de gastar plata desde que llegamos", agregó, al tiempo que agradeció a las decenas de hinchas de Estudiantes que se comunicaron con él para darle una mano y colaborar con la causa, incluso contó que un dirigente intentó moverse para ayudarlo con el trámite.

Llegamos al Kempes y alcanzamos a ver el humo rojo y blanco que salía por el cielo Llegamos al Kempes y alcanzamos a ver el humo rojo y blanco que salía por el cielo

Esa fatídica tarde en Córdoba comenzó con la pinchadura de una cubierta en plena ruta, donde dos camioneros se bajaron para ayudar, porque Walter que no contaba con la tuerca de seguridad de la rueda que había cambiado hace pocas semanas. "No teníamos como repararla y tuvimos que pedir ayuda. Después de una hora pararon dos camiones de YPF y nos ayudaron. Cuando pensamos que ya todo había pasado, entramos a Villa María a comprar la goma de repuesto y fue ahí que se nos rompió el embrague", contó.

Bajo un escenario que parecía oscuro, el grupo decidió dividirse en la pequeña ciudad cordobesa para encontrar una rápida solución: dos fueron a bucar una casa de embragues y los otros a conseguir pasajes para viajar en micro para Córdoba Capital y llegar al partido.

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La llegada a Córdoba y el triunfo ante Boca

"Tuvimos la suerte de que había un micro que salía 16.30, así que dejamos las llaves en un taller que ni conocíamos y nos tomamos el micro para Córdoba. Llegamos a la terminal de a las 19.15, salimos corriendo a parar un taxi y llegamos al Estadio Mario Alberto Kempes a las 20! Alcanzamos a ver el humo rojo y blanco que salía por el cielo", relató con felicidad Walter, que pudo ver a su Pincha clasificar a la final de la Copa de la Liga. Sin embargo, la odisea continuó.

Tras la algarbía por la clasificación agónica a una nueva final en cuestión de cinco meses, Walter y todo el grupo regresó para Villa María para ver cúal era el estado del vehículo que dejaron en manos desconocidas.

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Padre e hijo en el micro que los llevó a ver la semifinal ante Boca

Pasaron la noche en un alojamiento con la esperanza de al otro día encontrarse con el auto en condiciones y regresar a La Plata, pero el destino no lo quiso así. "Yo gasté un montón de plata en arreglar el embrague y cuando llegué me dijeron que no era ese el problema, sino que era el bombín, pero eso no existe en Villa María así que hay que pedirlo y traerlo desde Córdoba, que llega el lunes o el martes que viene", relata.

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"Fue una odisea. Anímicamente me mató, me sacó mucha plata esto. Los chicos de mi grupo me vieron que estaba mal, con una tristeza barbara, y los chicos del Country de City Bell empezaron a difundir por todos lados para hacer conocer la historia. Resultó que de ahí salieron chicos por todos lados para ayudarnos y conseguimos transporte para ir a Santiago a ver la final", agrega bajo una mezcla de emociones por haber conseguido un transporte para ver el partido definitorio, pero triste por la situación de su vehículo.

Conseguimos transporte para ir a Santiago a ver la final Conseguimos transporte para ir a Santiago a ver la final

Con varios días para pensar en qué hacer, Walter decidió que volverá para La Plata en el micro de alguna agrupación o en un vehículo particular para organizarse mientras su auto se encuentra en reparación. Una vez se comuniquen con él para avisarle que está todo arreglado, buscará la manera de viajar para Villa María a buscarlo.

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La camioneta se rompió llegando a Villa María y todavía está en el taller mecánico

Por lo pronto, la ilusión de volver a bordarse una estrella en el escudo pesa más para Walter y todo su grupo de fanáticos de Estudiantes, que en medio de una situación difícil de digerir continúan en un viaje increíble, al que aún le resta un capitulo más que esperan concluya con un nuevo festejo. Aunque esa es otra historia que quedará librada a lo que suceda dentro de la cancha este domingo desde las 15.30, en el Estadio Madres de Ciudades.

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