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La definición de Copa Libertadores que cruzó a Osvaldo Zubeldía, Carlos Bilardo y Miguel Ignomiriello

En un mismo grupo clasificatorio se enfrentaban tres entrenadores de prosapia de Estudiantes: Osvaldo Zubeldía, Carlos Bilardo y Miguel Ignomiriello.

Llegada la última fecha, Osvaldo Zubeldía le dio una mano a su discípulo Carlos Bilardo, quedando afuera el principal candidato dirigido por Miguel Ignomiriello. Para los hinchas de Estudiantes, que ese año no participaban de la Copa Libertadores, todo aquello parecía un cuento de ficción.

El sorteo del Grupo 2 agrupaba a tres de sus grandes maestros, los que le pusieron el sello a una década del sesenta colmada de alegrías. Zubeldía dirigía al Atlético Nacional de Colombia y ya revolucionaba el fútbol cafetero con su disciplina táctica y su obsesión por el detalle. Ignomiriello, maestro de juveniles, estaba al frente del Bolívar de Bolivia, un equipo fuerte y temible en la altura. Bilardo comandaba al Deportivo Cali, todavía en plena construcción de su carrera como entrenador. Completaba el Grupo 2 el Oriente Petrolero boliviano. Solo uno clasificaría.

El trío de colegas se conocía bien. Miguel y Osvaldo andaban en los cincuenta años, once más que Bilardo. Estudiantes había sido el punto de encuentro a mediados de en enero de 1965, en la vieja cancha de tablones. La historia decía que Ignomiriello fue el primero en desembarcar, y siendo especialista en captación de talentos le dará al club varios títulos de juveniles y la promoción de pibes al plantel profesional.

También condujo a la primera Pincha, en la final de Libertadores del ‘71, perdida en un tercer partido de desempate. Zubeldía llegó a calle uno para olvidar rápido el temido fantasma del descenso y, a puro esfuerzo, escalaría hasta la máxima epopeya de la historia, ganando un título local, tres copas continentales, una intercontinental y, de yapa, la interamericana. Su mejor discípulo fue Bilardo, el jugador que había pedido como refuerzo, y al que Osvaldo transformó en otro técnico, pero dentro del campo de juego.

El reencuentro en la Copa Libertadores

Cuando en abril y mayo de 1977 el fútbol los volvió a juntar, los nuevos bríos profesionales los tenían en el exterior, y de pronto, quedaron frente a frente con recuerdos, tácticas y estrategias. El grupo arrancó muy bien para los de Ignomiriello favorecidos por el sorteo, ya que las tres fechas iniciales las tuvo de local, en la altura del Estadio Hernando Siles, en La Paz. Y les ganó a todos. Sin embargo, la suerte cambiaría para Miguel al invertirse la condición de local.

Bilardo Deportivo Cali

Carlos Bilardo como DT de Deportivo Cali.

Aún lo recuerda el propio Ignomiriello en diálogo con 0221.com.ar, transitando sus noventa y ocho años de vida: “En Bolivia saqué siete de los ocho puntos. Al equipo de Bilardo le ganamos 3 a 0 y después al de Zubeldía, también 3 a 0. Con el otro equipo de Bolivia ganamos de local y empatamos de visitante en Santa Cruz de la Sierra”. Y lleva presente cuál era su esperanza antes de largar aquella competencia: “Yo calculaba que Bilardo le ganara a Zubeldía en Cali, y que Zubeldía le ganara a Bilardo en Medellín, pero sucedió que Bilardo le ganó las dos veces a Osvaldo (3-0 y 3-1)”.

La fecha clave fue el domingo 22 de mayo. El fútbol de Colombia pareció jugar una misma partida. Bolívar llegaba a la última fecha como líder con siete puntos. Deportivo Cali lo seguía con seis. Más atrás quedaban Oriente Petrolero y un Atlético Nacional ya eliminado, aunque todavía con algo importante por defender: el orgullo de Zubeldía.

En Medellín, el Nacional recibía al Bolívar de Ignomiriello. En Cali, Bilardo esperaba una ayuda de su viejo maestro. Era domingo por la noche. Mientras el estadio Pascual Guerrero empujaba al Deportivo Cali frente a Oriente Petrolero, todas las radios colombianas seguían de reojo lo que ocurría en el Estadio Atanasio Girardot. Bilardo necesitaba que Zubeldía le diera una mano. Y Zubeldía se la dio. “Después de todo, el fútbol tiene su afinidad con el juego de ruleta”, jugaba en un comentario El Tiempo, un periódico colombiano. No hay videos de esos encuentros, pero sí reaparecen en los archivos todos los recortes de diarios y revistas.

Los resultados se dieron a pedir del Narigón. Y esa ironía que suele escribir el fútbol quedó claro en otro titular de un medio gráfico: “Nacional ayudó al Cali”. Porque los muchachos de Zubeldía, en el Atanasio Girardot, lograron un merecido 1 a 0 sobre los celestes de Ignomiriello.

Zubeldía Atlético Nacional

Luis Zubeldía en su llegada a Atlético Nacional de Colombia.

“Planteó bien su sistema táctico para anotar el primer y único gol a los 7 minutos por intermedio de Bernardo Aristizabal”, describe El Tiempo de Bogotá, que aclara en otra línea: “fue un partido limpio”. Eso dejaba atrás los viejos problemas que abundaban en choques internacionales. En esos partidos del grupo 2 hubo varios problemas con los himnos nacionales. En Bolivia obviaron entonar el de Colombia, y en éste país respondieron de la misma manera. En el equipo de don Osvaldo jugaban Francisco “Pacho” Maturana —emblema del fútbol de ese país— y Ramón Bóveda, delantero argentino surgido de Rosario Central. En la formación de Ignomiriello convivían ocho jugadores de la selección del altiplano y el argentino Luis Gallo, campeón con Vélez en el ‘68.

La clasificación fue para los azucareros del Cali, que hicieron su parte, goleando 3 a 0 a Oriente Petrolero. Ese sueño que se cimentó con un par de gritos argentinos, ya que Héctor “El Gringo” Scotta (el goleador de esa edición de la Copa) y Alberto de Jesús Benítez, a los 20 y 41 minutos, llevaron tranquilidad al descanso. En el segundo acto, el albiverde aumentó a los 21 minutos través del capitán Oswaldo Calero. Además, el doctor tenía a otros compatriotas en su plantel, el arquero ex de Estudiantes, Carlos Leone, Roberto Rogel, Abel De Graca y Ángel “El Flaco” Landucci, quien en la década del ochenta llegaría a ser campeón con Estudiantes, orientado por el propio Bilardo.

Con los colores de Estudiantes

Aquella Libertadores terminó siendo mucho más que una pelea por la clasificación. Fue el cruce de tres entrenadores, distintos en las formas, pero unidos por una misma raíz nacida en Estudiantes. Zubeldía, el maestro. Ignomiriello, el formador silencioso. Bilardo, el discípulo que años más tarde cambiaría para siempre la historia de la Selección argentina. Una trilogía muy mentada que durante algunas noches de otoño del ’77 quedaron enfrentados.

Bolívar miguel ignomiriello

El Bolívar de Miguel Ignomiriello.

Eran otros tiempos del fútbol. La Libertadores no tenía tantas transmisiones televisivas en vivo y para el público argentino fue imposible ver esos encuentros. El importante trofeo americano reunía a pocos equipos, ya que llegaron a entrar solo los primeros y segundos de cada país. La decimoctava edición tuvo a veintiún clubes, y por la Argentina compitieron River y Boca, que finalmente será el campeón —por primera vez en la historia—. Bilardo llegó hasta semifinales, pero al año siguiente puso al Cali un poco más alto, finalista y primer club de Colombia que jugaba esa instancia —volvió a caer ante Boca, coronado bicampeón 77/78—.

Para los libros, Zubeldía fue el que abrió un camino en aquel mercado, siendo el primero en trabajar. Detrás del “Zorro” lo hicieron Juan Urriolabeitia, Eduardo Manera, Felipe Ribaudo, Juan Ramón Verón, Camilo Aguilar. Todos formaban parte de una generación de directores técnicos que jerarquizaron la profesión cuando recién se iban reconocían derechos laborales en un cargo siempre difícil.

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