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Entre lágrimas, Santiago Arzamendia reveló la historia que casi lo hace dejar el fútbol a los 13 años

Santiago Arzamendia, lateral de Estudiantes, habló en "No juegan con nadie" y recordó el duro momento que vivió en Paraguay y casi lo hace dejar el fútbol.

Santiago Arzamendia volvió a hablar después de mucho tiempo y, tras recuperarse de una lesión que lo mantuvo nueve meses fuera de las canchas, reveló una historia desconocida sobre sus comienzos. El jugador de Estudiantes se emocionó al recordar las dificultades que atravesó cuando dejó Misiones con apenas 13 años.

En su paso por No juegan con nadie, el programa que se emite por el canal de streaming 0221 Play, Arzamendia repasó el largo camino que debió atravesar para volver a estar disponible luego de una lesión que demandó nueve meses de recuperación.

Más allá de referirse a ese proceso y a sus expectativas de cara al regreso al equipo, el futbolista abrió un capítulo mucho más personal de su vida. Emocionado hasta las lágrimas, recordó una experiencia hasta ahora desconocida de sus primeros pasos en el fútbol y reveló que estuvo cerca de abandonar todo.

Arzamendia tenía apenas 13 años cuando dejó Wanda, su ciudad natal, para viajar a Paraguay y probar suerte en Cerro Porteño. La adaptación a su nueva vida en Asunción, sin embargo, estuvo lejos de ser sencilla y a pocos días de su llegada quiso regresar a su casa.

La historia de Santiago Arzamendia que casi termina con su sueño

Siempre quise ser jugador de fútbol, pero no imaginaba el camino difícil de pelear en inferiores, estuve en pensiones y era complicado porque nos cambiaban todo el tiempo. A la semana de haber llegado a Asunción, llamé a Javier Pereyra, que fue quién me llevó porque me quería volver. Me tocó ir a pensiones donde desayunaba antes de ir a los entrenamientos, almorzaba, a las cinco de la tarde merendaba y tenía que aguantar hasta el otro día”, relató Arzamendia.

Santiago Arzamendia en su paso por No juegan con nadie.

Las dificultades de aquellos primeros días hicieron que tomara la decisión de abandonar la experiencia y volver a Misiones. Fue entonces cuando Pereyra, quien confiaba en sus condiciones, tomó una determinación que terminaría siendo decisiva para su futuro.

Había hablado con Javier, le dije que no aguantaba, que me quería volver a casa y que me mande los pasajes, pero él veía que tenía potencial para llegar, por eso me mintió que me los iba a mandar, pasaron los días y no me respondía, y de a poco me fue gustando, empecé a aguantar y a hablar con algunos compañeros. Se fue acomodando todo y para adelante fue un camino no tan difícil”, reveló.

Arzamendia finalmente se quedó en Paraguay y pudo continuar el camino que había iniciado lejos de su familia. Al recordar a la persona que resultó fundamental para que no abandonara su sueño, el futbolista no pudo contener la emoción.

Hablo siempre con su familia y estoy presente con la familia de Javier porque lastimosamente porque el Covid se lo llevó”, cerró Arzamendia, conmovido por el recuerdo de quien tuvo un papel clave en aquellos primeros pasos de su carrera.

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