domingo 19 de julio de 2026

La Selección argentina vs. España: un lazo ineludible con Estudiantes y Gimnasia

La Plata es el lazo que une a la Selección argentina con España para la final del Mundial 2026, con un jugador que pasó por Estudiantes y Gimnasia.

Ricardo Infante, el inventor de la "rabona" y símbolo de Estudiantes culminó su carrera en Primera División jugando para Gimnasia, convirtió el gol del triunfo de la Selección argentina en el primer partido de la historia ante España, jugado en 1952.

Los enfrentamientos interconfederativos entre combinados nacionales de fútbol eran más excepción que regla en años donde la diplomacia mundial se debatía entre burocracias de posguerra para sellar la paz entre países y evitar una eventual nueva guerra. De allí que los campeonatos mundiales de selecciones dejaran de disputarse en 1938 y fuera recién en Brasil 1950, tras la Segunda Guerra Mundial, cuando los elencos sudamericanos retomaron los duelos oficiales con selecciones del continente europeo.

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En ese contexto, no asombra tampoco que en 1952 se erija el primer enfrentamiento de la historia entre los seleccionados de fútbol de España y Argentina. Fue en el marco de una gira del combinado nacional al mando de una gloria del fútbol criollo como Guillermo Stábile (figura y goleador del Mundial de Uruguay 1930), que incluyó dos presentaciones contra sus pares de Portugal y España.

La fraternal relación política entre el gobierno de facto de la falange tradicionalista al mando de Francisco Franco y el gobierno constitucional de Juan Domingo Perón terminaron de consumar la organización de la inédita presentación argentina para jugar por primera vez en su historia contra la Selección española y en Madrid. De hecho, la actual Supercopa de Fútbol española tuvo su primer antecedente bajo la denominación de Copa Eva Duarte entre 1947 y 1953, en homenaje a la entonces primera dama argentina.

El programa del primer cruce entre la Selección argentina y la española, disputado en 1952

El programa del primer cruce entre la Selección argentina y la española, disputado en 1952

El debut del seleccionado argentino en terruño español fue el 7 de diciembre de 1952 con un campanazo de sello platense. Una recordada victoria 1-0 en el Nuevo Chamartín (el actual EstadioSantiago Bernabéu de propiedad madridista) con gol de una leyenda local: Ricardo Infante. El Beto tomó un rebote del arquero español Antoni Ramallets tras un tiro a quemarropa del infalible capitán velezano Ángel Allegri y, dentro del área chica, clavó la diferencia con un remate alto a favor de Argentina. Una perla del archivo oficial español compartida en YouTube rescata el golazo que ya es patrimonio histórico.

Esa tarde en Madrid, además, fue titular Gabriel Mario Ogando, jugador récord defendiendo el arco albirrojo hasta que Mariano Andújar superara su talismán de máximas presencias en la era moderna tras su regreso a Estudiantes en 2016. La breve gira de Argentina con las dos convocatorias pincharratas de Infante y Ogando culminaría una semana después y con otra victoria, esta vez por 3-1, contra el combinado luso en Lisboa.

Con el último (y olvidable) antecedente de 2018 donde Argentina fue vapuleada 1-6, en la serie amistosa de preparación para Rusia 2018, argentinos y españoles jugaron en selecciones mayores catorce veces: hay seis triunfos de la Albiceleste, seis de La Furia Roja y otros dos empates. En campeonatos del mundo solo se cruzaron en Inglaterra 1966, en la fase de grupos, donde Argentina hizo pleno 2-1 con pepas del Artime grande, el Luis, el padre del Luifa que hoy es presidente y artífice del Belgrano de Córdoba campeón del Torneo Apertura 2026.

Infante, "el rey sin corona"

Así calificó la revista El Gráfico la carrera profesional del delantero albirrojo que, habiendo debutado una tarde de 1942 contra River, sumó leyenda en las últimas décadas cuando la FIFA lo reconoció como el primer futbolista en hacer un gol de "rabona", aquella jugada en pase de piernas en la que el jugador impacta la pelota pasando la punta del pie del remate por atrás del pie de apoyo.

Esa jugada, "la jugada imperecedera" que después copiarían cracks como Diego Maradona, Cristiano Ronaldo, Claudio Borghi, Patricio Hernández o el neerlandés Ruud Gullit, fue el 19 de septiembre de 1948 en 55 y 1. La pelota le quedó incómoda al Beto que, sin embargo, pudo aprovechar un rebote de Julio Gagliardo y pasó su pierna hábil (la derecha) por detrás de la izquierda y se la clavó al ángulo al arquero de Rosario Central, Pedro Botazzi, a más de 30 metros distancia. Enseguida, la prensa gráfica titularía la victoria como "El Infante que se hizo la rabona" y nacería la leyenda semántica y periodística que conocemos hasta hoy.

Infante en el clásico platense ante Gimnasia, en la cancha de Estudiantes.

Infante en el clásico platense ante Gimnasia, en la cancha de Estudiantes.

"Me gustaba hacer túneles, farrear al contrario haciéndole pasar repetidamente la pelota por sobre la cabeza, esperarlo y, pisándola, hacer que pasara de largo de nuevo. En fin, hacía toda esa serie de recursos que son lindos para los chiquilines inconscientes", le supo confesar con travesura al periodista Raúl Goro de El Gráfico.

Campeón con Estudiantes

Infante fue campeón de las copas Escobar y República en la década del '40 con Estudiantes. Por eso, quizás, lo de "sin corona" de la icónica revista, ya que ni con Estudiantes ni con Huracán, en sus años esplendorosos, pudo conquistar un título grande de campeonato de liga. Los tiempos donde los equipos grandes aún "jugaban con 12" por la siempre predispuesta prepotencia del colegiado para favorecerlos.

El Beto figura entre los diez jugadores que más veces vistieron la albirroja en partidos del círculo superior (345) y es el tercer máximo artillero de este club con 191 goles oficiales, siendo solo superado por pesos pesados como Manuel Pelegrina y Alberto Zozaya.

El arribo a Gimnasia

Completó quince temporadas en el fútbol pincharrata, hasta 1960, cuando eligió un trueque hoy inimaginable: dicen por homenaje paterno, el final de su carrera lo encontró en el Lobo para cumplir el sueño de viejos amigos de verlo franjeado de azul con la histórica camiseta blanca tripera. Jugó 16 partidos y gritó seis goles. Una gran marca, también en Gimnasia, para un jugador ya de 37 años.

Como entrenador, muchos lo recuerdan enseñando y rodeado de pibes en la escuelita de fútbol del Colegio Sagrado Corazón, en los años ’80 y ‘90, en el patio de calle 57, mientras le contaba infinidad de veces a los curiosos infantes que iban a aprender con él, su hazaña; la de haber inventado, para siempre, el gol de “hachita”, como le decía el propio Beto a su jugada por el dibujo que formaba el movimiento de las piernas al hacerla simulando un hachazo.

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