La reconocida inmobiliaria platense se define como una empresa que nació con una impronta diferente. Y no se equivoca, sobre todo si se repasa la historia de su creación en 2010 y el camino emprendido por Jorge Gibert, su fundador.
La reconocida inmobiliaria platense se define como una empresa que nació con una impronta diferente. Y no se equivoca, sobre todo si se repasa la historia de su creación en 2010 y el camino emprendido por Jorge Gibert, su fundador.
Así, de una empresa que funcionaba sin edificio propio, en el estudio contable de un amigo con el que Gibert compartía gastos, se convertiría en una inmobiliaria de prestigio, con tres locales diversificados de acuerdo al rubro (dos en La Plata y uno en City Bell) y una serie de proyectos finalizados o en proceso, que vaticinan un sólido 2024.
Algunos de ellos son desarrollos ya concluídos -como el de Magnolia House, un barrio cerrado en zona residencial de Gonnet-, o proyectos ya en su última etapa de concreción -como Magnolia Store, un complejo de modernos locales en City Bell.
Por otra parte, está en ejecución otro proyecto en 473 bis y 14a, un edificio de 8 locales que estará finalizado en poco menos de un año y aspira a “conectar City Bell con la ciudad de La Plata”, según el propio martillero y desarrollador Jorge Gibert. “Los inversores que están buscando alternativas de negocios rentables, saben que nosotros hacemos análisis a futuro y tratamos de estar siempre un paso adelante. En 2015 por intuición, variables de economía veía y varias cosas más, mi análisis era que lo rentable iba a ser esto, y creo no haberme equivocado”, cuenta Gibert.
Del mismo modo, en los últimos dos años, y ya en tiempos de post-pandemia, el martillero supo que había que apostar a casas en barrios cerrados, y casas con lotes o espacios verdes, como también a intentar cubrir la alta demanda de locales para la venta que comenzó a haber en la zona más creciente de City Bell.
“En el último año vimos que en 473 bis se venía un gran crecimiento, por un tema de amplitud de calle y de circulación, porque es la vía de paso de todos los que llegan de la zona Norte de La Plata. Renderizamos esas 5 cuadras de 473 bis, entre 13 y 14a, y ahí pusimos el foco, porque estamos convencidos de que en poco tiempo habrá locales modernos y de altura”, sostiene Gibert, dando detalle de lo que resume en la presentación de su proyecto: “City Bell se potencia comercialmente a cielo abierto sin perder su belleza”.
La principal interesada en este proyecto, cuenta el martillero, fue Franquicias que crecen, la consultora internacional en venta de franquicias que tiene su local en Argentina, en Puerto Madero: “Lo que ocurre es que no faltan inversores ni marcas, pero sí hay una gran dificultad para encontrar locales lindos y modernos, por eso nuestras conversaciones avanzaron hasta un buen punto”, explica.
El establecer buenos vínculos con otras firmas y empresas fue siempre parte del modo de trabajar de los Gibert; así, además de la empresa mencionada líneas arriba, otras como Toribio Achaval, O´Reilly y O'Keefe Inmobiliaria -grandes empresas inmobiliarias de Buenos Aires- están conectadas con Estudio Gibert en los nuevos proyectos.
Esas asociaciones también llegan al exterior: hace unos años la empresa se vinculó con el mercado en los Estados Unidos, y a partir de esas conexiones hoy ofrece a sus clientes la posibilidad de invertir en propiedades puntualmente en Detroit, Florida y Chicago, con la seguridad de obtener una gran rentabilidad a futuro, que es generalmente el objetivo de quienes tienen interés en comprar inmuebles fuera del país.
Otro servicio no tan frecuente en las inmobiliarias locales y que Estudio Gibert vio como un nicho interesante es la venta de campos. Años atrás, Gibert se asoció con un familiar muy vinculado con propietarios de campos, sobre todo en la zona de Brandsen, y pensaron en incluir la Sección Rural. Hoy la inmobiliaria cuenta con una cartera de 35 campos en diversas regiones de la Provincia.
“Nosotros nos enfocamos en los clientes compradores y vendedores, y sabemos que quienes están buscando una propiedad, que es el bien más preciado, necesitan de nuestro respaldo y acompañamiento en cada paso. Por eso es que tenemos asesores capacitados para recibir todo tipo de consulta y poder buscarle a los clientes la propiedad que buscan”, apunta Gibert, en línea con uno de los pilares sobre los que se asentó su empresa, que es la relación con sus clientes.
Tras 14 años de permanencia y crecimiento en el mercado, la empresa hoy pone el foco en los desarrollos, la compraventa y el alquiler de locales, y en particular, los nuevos Complejos Magnolia House y Magnolia Store son los que comenzaron a captar en mayor medida la atención de los interesados.
Los dos flamantes emprendimientos están en Gonnet y City Bell, respectivamente. Magnolia House se pensó como un lugar para vivir en zona residencial, con un entorno agradable, y a diez minutos del casco urbano de La Plata, en 9 entre 504 y 505 de Gonnet. En ese complejo la inmobiliaria ofrece a 88 mil dólares una casa de 85 metros cuadrados, y con la posibilidad de que quienes adquieran una de estas propiedades tengan espacio para una futura ampliación de su vivienda con pocos recursos económicos.
Por otro lado, está Magnolia Store en 473 bis entre 13b y 13c, ubicado en una zona de crecimiento económico y comercial de City Bell. El proyecto de Gibert fue sostener y potenciar el desarrollo comercial de la zona, sin perder de vista la integración entre lo urbano y lo ambiental. Por ello, se le dio prioridad a la conservación de las especies arbóreas y la vegetación del lugar, y se pensó que cada local cuente con recursos de parquización, plantas, árboles y jardines verticales. El Complejo está conformado por 6 locales de 85 m2 iniciales, también con posibilidad de ser ampliados; seis oficinas y 22 cocheras.
A los anteriores, como se dijo, se le sumará en poco tiempo el edificio de ocho locales en 473 bis y 14a, una obra aspiracional que irá en línea también con el crecimiento comercial de la zona; como también están en proyecto dos nuevos barrios, en Gorina: San Agustín (de 20 lotes), y Santa Helena (de 9 lotes). En este último, ubicado en 485 y 150, Gibert aspira a crear un barrio residencial familiar donde sus hijos tengan su hogar. De hecho, los nuevos barrios se llaman así por los nombres de sus dos hijos, Agustín y Helena.
Jorge Gibert tenía 15 años cuando comenzó a trabajar en el estudio contable de su hermano. Pero años más tarde se abriría paso solo, trabajando de forma independiente en otras cosas y “buscando caminos”, como él mismo lo define. En el año 2003 inició la carrera terciaria de Analista en Administración de Empresas, y una vez concluida, la complementó con Licenciatura en Economía Empresarial, también como otras formas de abrirse caminos. Su interés en el rubro inmobiliario se había despertado, y a partir de eso comenzó a relacionarse con martilleros y personas vinculadas a ese campo.
En 2008, ya con el proyecto de abrir su propia inmobiliaria, Gibert comienza la carrera de Martillero y Corredor Público. “Si esto no funciona, me tengo que ir a mi casa”, les decía por entonces a sus amigos. Ya recibido, su amigo Roberto Casorla Yalet, abogado, le ofreció compartir su estudio para poder arrancar con sus actividades.
Poco tiempo después, Gibert ya encaró su primer desarrollo, que fue un edificio contiguo al estudio donde trabajaba. “Lo hice con inversores, porque tenía que buscar la forma de avanzar. Algo que nunca dejé de hacer es reinvertir. Si recibía una ganancia, reinvertía una gran parte… creo que esa fue una de mis fórmulas”, sostiene.
En mayo de 2010 abrió Estudio Gibert en calle 16 entre 43 y 44 de La Plata. El local tenía lo básico: pisos sin cerámicos, los muebles indispensables, pero para el martillero era “tocar el cielo con las manos”: haber concretado el sueño de la inmobiliaria propia. Tres años después, además, vería finalizado su primer desarrollo: un edificio de departamentos justo enfrente, contiguo al estudio de abogados de la misma calle 16.
El martillero tenía la convicción de que debía mantener el nombre de Estudio Gibert, incluso la propia denominación de “Estudio”, para instalar la empresa de manera diferente. “Cuando pensé en la gráfica y en el impacto visual del nombre se me ocurrió que podíamos usar las dos G en espejo. Gibert Gibert. Eso iba en línea además con la impronta familiar que tiene esta empresa”, cuenta Jorge, y alude de este modo a las palabras que definen la inmobiliaria en el home de la página web, que remarcan que “el comienzo de todo está en la unión de su familia”.
En esa breve carta de presentación, el fundador de la empresa sostiene que la esencia de familia es la que inspira al equipo para evolucionar siempre, y que una de las prioridades de la inmobiliaria son justamente los vínculos. De ahí la importancia dada al trabajo en equipo y, sobre todo, a la relación con los clientes.
“El vínculo y el trato con el cliente es fundamental, mantenemos esa clientela hace años y en algunos casos con relación de amistad”, confirma Gibert, quien además hace otra apreciación en relación con los vínculos: “Después de desvincularme de mi primera sociedad pensé en seguir mi camino solo, y hoy me encuentro con que tengo más socios que nunca. En rigor, son asociados para distintos proyectos, porque lo que siempre he buscado es asociatividad como una forma de trabajo muy útil y productiva. Es una manera de aunar fuerzas”, resume.
Y en cuanto a la familia, no falta la presencia de apellidados Gibert en áreas y proyectos de la empresa. Hermanos, cuñados, y hasta el propio hijo del martillero están subidos al mismo barco, y es un detalle no menor para Jorge, que lo comenta con gran satisfacción.
Jorge Gibert y su historia, en la que no faltan años de sacrificios, esfuerzos y -claro- frustraciones, son el ejemplo de que el trabajo y la voluntad de superación muchas veces pueden ser los pilares. Después, como sostén de ellos, estarán los vínculos -de familiares, que nunca restan su apoyo; de asociados y clientes, que depositan su confianza- y una fuerte convicción de que, siempre, se pueden alcanzar grandes metas.
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